Por Eva Pascual.
Seguro que si buscas en tu interior recuerdas aquella vez que por primera vez sentiste que alguien era para ti diferente al resto, una persona que quizás era tu amig@ o no, pero simplemente un día empezaste a sentir de otra manera: mariposas en la tripa, le llaman, enamoramiento quizás, yo no sé bien, yo sólo sé que tenía 12 años y de esto hace más de 40, cómo pasa el tiempo, pero recuerdo perfectamente sólo lo buscaba, lo miraba y quería estar cerca de él, me iba sin permiso de casa e incluso creo recordar que alguna mentira les llegué a decir a mis padres para estar a su lado.

Hoy miro atrás y creo que no es nada diferente a lo que han hecho otros adolescentes, unos con 12 como yo, otres con 13, 14, 15 o 16, la edad no es lo más importante, sino aquello que de repente sientes y que es nuevo para ti, porque hasta ahora el amor venía de la familia, amigos o personas muy cercanas pero ahora lo sientes por alguien ajeno a ese círculo de protección, y lo que es más importante, alguien que NO es de tu gente cercana te mira a ti y te siente como alguien especial y eso mola mucho, hace 40 años y ahora también. La diferencia quizás está en la manera que tienen hoy de relacionarse, las RRSS y el exceso de información, sabiendo lo que hace la otra persona a pesar de la distancia las 24 h y eso creo honestamente que no es sano pero las “mariposas en la tripa” siguen existiendo y nuestres adolescentes trans por supuesto que no son ajenas a ellas, como no podía ser de otra manera.
Y aquí con 15 años llegaron de sopetón, y como madre prometo que sentí miedo…

¿Por qué si sé que eso va a llegar? Porque nadie me había preparado para una etapa en la que de nuevo su cuerpo podría ser cuestionado, vulnerado y lo peor de todo rechazado.
Pero han de estar las personas trans constantemente dando explicaciones sobre sus cuerpos, la respuesta es que NO, como no lo hacemos las personas cis. Pero la realidad no fue esa y cómo padres preguntábamos constantemente ¿cuándo se lo vas a decir?
Respuesta adolescente: “ya veré”. Pasan los días y volvemos a preguntar: ¿Ya? Respuesta: No. Hasta que entendimos que tendría que ser él quién lo hiciera cuando creyera conveniente pero nosotros teníamos prisa. Prisa por saber cuál iba a ser la respuesta de ella, prisa por si teníamos que curar su herida, prisa por saber si nuestro pequeño estaba en buenas manos pero hoy sé que nada se hace con prisa, ya que cada cosa tiene su momento.

Entre tanto sólo se me ocurrió decirle: “Cariño, sólo asegúrate que sea una persona LGTBIfriendly”. Y su respuesta fue: “Tranquila, tiene un amigo trans”. Y seguidamente contesté: “Ya pero no es lo mismo un amigo que un novio”. Pero insistía, “ya veré cuando se lo digo” y sólo podíamos esperar ese momento deseando que no lo rechazara.
Van pasando las semanas y le ves feliz, enamorado, tiene muestras de cariño con alguien que no conocíamos y tengo sentimientos encontrados, por un lado me alegro porque veo que es capaz de amar pero por otro el miedo de que descubran algo inesperado no se va de mi ser y no es un sentimiento agradable, porque no hacíamos nada malo, pero sentíamos que estábamos engañando, ¿es posible? Es el silencio una traición o quizás sólo nos protegíamos del posible dolor que sabíamos que vendría…
Yo en su mirada veía algo así como “mami, me quiere alguien que no es de la familia” y entiendo que eso era el comienzo de una nueva etapa donde el límite era el mundo.

Por un lado lo entendía y por otro una fuerza interna me empujaba a cuidarlo todo el rato, no quería que le hicieran daño, no quería verle sufrir…
Y por supuesto que hubo lágrimas, tantas que por la mañana los ojos no se abrían…
Pero lo peor fue qué escuchara de boca de la madre de ella frases cómo: “¿Sabes que guarda un secreto?” O “ Yo esperaba algo mejor para ti” ¿MEJOR? Estamos hablando de un amor adolescente, no de matrimonio… Pero cuando ella descubrió que el “noviete trans” de su hija la había escuchado sólo acertó a decir: “no quería decir eso”.
Pero la verdad es que sí quería decirlo, porque no está preparada para una adolescencia trans en su vida que no le importa, pero lo peor es la condescendencia y el saberse “normal” como si alguien no lo fuera y ella desde saberse superior fuera poseedora de una verdad que no es real. Quiero agradecerle a ella su discreción y respeto después de la ruptura hasta hoy.

Porque los cuerpos trans son reales, perfectos y deseables como cualquier otra corporabilidad y no necesitan del permiso de nadie para ser.
Y en cualquier caso, qué expectativas pueden tener las madres de los adolescentes en la actualidad… Lo pregunto porque la diversidad es una realidad y hay muchas posibilidades de que nuestres chiques sean parte del colectivo LGTBIQA+ de lo que yo me siento inmensamente orgullosa pero es importante que no pongamos las personas adultas que acompañamos adolescencias ninguna expectativa más allá de que vivan sus diferentes etapas con mucho amor propio, que amen y se dejen amar desde el cuidado y el sumar a la persona que tengan al lado. No hacer en el cuerpo de la otra persona nada que no quiera que le hagan pero tampoco dejar que te hagan en tu cuerpo nada que no quieras. Respeto se llama y adultos y adolescentes estamos condenados a practicarlo para que salgamos todes airoses de esta etapa vital que es inevitable.

Porque saben qué yo tengo la suerte de tener un hije trans y otre cis y he podido comparar la misma experiencia y sólo tuve miedo con su cuerpo trans y eso lo que me devuelve es que tengo miedo como madre porque sé que la sociedad que les toca vivir a mis hijes no es amable con las disidencias de género y mi instinto de protección se pone en alerta. Qué pena que una etapa que debía vivirse con mariposas en la tripa se convierta en una de intranquilidad porque como sociedad no hemos aprendido todavía en el 2026 a mirar con amor y respeto a todas las personas dándonos igual cualquier característica, es más celebrando que seamos personas diferentes, porque es lo que nos enriquece como sociedad.
Así que si tienes la suerte de que tu hij@ se enamora de una persona trans, hazla sentir que tú eres un lugar seguro y permite que las mariposas vuelen libres de sentir y experimenta esta etapa vital y única que se llama adolescencia porque el amor adolescente también es trans.