La ternura como revolución

Por Salomé Moreno.

    Recuerdo la primera vez que sentí la música. Suena tan lejano que parece un sueño. Era un concierto en una playa, había un faro y yo estaba apoyada en el pecho de mi madre. Sentía en el cuerpo retumbar los tambores y la voz de  mi madre resonando en mi cabeza.

Nací en una casa de artistas. Cantar era como comer, siempre había alguna canción, inventada o real resonando en los pasillos. Me gustaba sentarme a mirar la carretera desde lejos, ver como aparecían coches y emocionarme pesando que venían a pasar el rato. Hubo mucha gente diferente en casa y me gustaba escuchar lo que esos desconocidos tenían que contar. Me enseñaron a disfrutar de las buenas historias.

Pronto descubrí que tenía propias historias que contar. Siempre he sido muy sensible, y había muchas emociones que no sabía expresar si no las cantaba. Tenía 11 años cuando empecé a cuestionar lo que me contaban. La primera historia que escribí iba sobre Caperucita Roja, defendía que ni Caperucita era tan inocente ni el lobo era tan malo, que ambos habían elegidos ser libres. Ambos eran diferentes, y que su relato se había contado desde el miedo. Lo diferente asusta. Y yo viví mucho tiempo asustada.

Cuando terminé el instituto decidí que quería ser dueña de mi propio tiempo. Que seguiría estudiando, y que crearía mi propio camino. Decidí ser cantautora.Yo conocía perfectamente las dos caras del mundo artístico. Sabía que mi decisión era arriesgada y surgieron muchas preguntas ¿Por qué no sigo un camino convencional? ¿ Y si no lo consigo? ¿Realmente me lo merezco? Lo que me asustaba de verdad era ocupar espacio.

Siempre pedí permiso, brillar pero lo justo, que no opaque. Siempre y cuando me dejen. Cuando haya un huequito, si es que me hacen uno. Me aterraba ver a otras chicas talentosas. Pensaba que solo había lugar para una y en las comparaciones siempre perdía. Aprendí a conformarme con el poco espacio que había y a estar apretada. Cuando me aparecían oportunidades, sentía que se las robaba, que no había hecho otra cosa que nacer, que mi contexto precedía a mi trabajo o a mi talento.

Por suerte, mi cabezonería no me permitió  quedarme asustada. Fui conociendo a más chicas con voz propia y con buenas historias que contar. Aprendí a disfrutar de su logros y conseguí disfrutar más de los míos. Poco a poco dejé de pedir disculpas y empecé a coger un espacio que también me pertenecía. No fue un trabajo sencillo, fue un trabajo consciente.   Ahora sé que el espacio no se roba, se ocupa y se comparte.

Cuando dejé de compararme mi propuesta artística creció muchísimo. Y quizás una de las decisiones más valientes que he tomado es defender la ternura. He sentido lo desesperanzador que puede ser el mundo, me han dado ganas de endurecerme mil veces, me he enfadado mucho con él. Aún así he decidido ser amable, cariñosa y tratar de aportar luz entre tanta oscuridad. Y el mundo no para de sorprenderme con todas las personas que también están dispuestas a hacerlo mejor. Mucha gente conoce el dicho “de buena eres tonta”. A mí me gusta pensar que de listos son malos, y que entonces igual no lo son tanto.

La música ya no es solo un sueño, es mi profesión y lo que canto es mi identidad. . Mi sensibilidad, que durante mucho tiempo fue un defecto ahora es mi fortaleza. Sé que puedo sola, pero ya no quiero hacerlo sola. La unión ha hecho mi música grande, y mi primer EP “Castillos en La Arena” es el resultado de ello.

Este EP es una declaración de intenciones; es un “Aquí estoy” dicho con la boca grande. Es un canto al dolor: cómo me atraviesa y a cómo se transforma. Es el resultado de una pieza chiquitita,

que con el trabajo de muchas personas se ha convertido en algo enorme. Es sensibilidad, amor y tristeza transitadas.

Lo que canto es mi casa. En sus pasillos siempre habrá música, con sus grietas llenas de flores y una mesa donde compartir. Hace tiempo que dejé de esperar en aquel patio; ahora vuelvo con historias que contar. Aquí la vulnerabilidad es fortaleza, y la ternura una elección. Este es mi canto, mi casa y mi historia ocupando el espacio que se merece.

Must Read

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí