ELEGÍA A MI AMADA ESPOSA Y GRAN MADRE

Por CLODOBALDO GONZÁLEZ.

A ti…,

Carmen, 

mi amor sublime, en un día tan importante de tu maternidad y

en este silencio que dejaste hace dos años

sigue viva tu voz,

esa voz que sabía nombrar la vida

con una ternura que no pedía nada

y lo daba todo.

Fuiste madre dos veces,

pero tu amor multiplicó el mundo.

Josué y Carmen Dolores llevan en la mirada

la claridad que tú les enseñaste,

esa forma tuya de cuidar sin ruido,

de sostener sin pedir aplausos,

de amar como quien respira.

Yo tuve la fortuna —la inmensa fortuna—

de caminar a tu lado durante cincuenta y tres años.

Una vida entera.

Una vida buena, bonita, llena de amor y pasión por una vida tan nuestra que el destino señaló.

Y aunque la muerte te llevó antes de tiempo,

no pudo llevarse lo que sembraste:

la familia que construimos,

la risa que dejaste en cada rincón,

la fuerza que nos diste incluso sin saberlo.

Hoy, Día de la Madre,

te nombro con gratitud y con temblor.

Te nombro porque sigues siendo hogar,

porque sigues siendo guía,

porque sigues siendo la raíz que nos sostiene. 

Carmen, 

madre extraordinaria,

mujer de luz serena,

compañera irrepetible:

tu ausencia duele,

pero tu amor permanece.

Y mientras tus hijos sigan caminando,

mientras yo siga recordándote,

mientras la vida siga pronunciando tu nombre,

tú seguirás aquí,

en lo más hondo,

en lo más nuestro,

en lo que nunca muere.

Tu, yo y tus frutos, dos ángeles.

ETERNAMENTE JUNTOS QUERIDA.

Tú Baldin como me llamabas.

Must Read

Related Articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí