“SOY DE ESAS MUJERES QUE TUVIERON LA FORTUNA DE NACER Y FORMARSE EN LOS AÑOS 60”

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Por Francesca Ossorio (Santa María de Guía)

Soy Francesca, de Guía. Enfermera pediátrica desde hace treinta y cinco años. Voy a destacar algo que a muchos suele extrañar: ¡me encanta ir a trabajar! Mis labores como enfermera me fascinan; mis pequeños pacientes le dan sentido a mi vida. Con ellos experimento todas las emociones posibles, desde la tristeza hasta la mayor de las alegrías. Quiero la excelencia para la unidad pediátrica donde trabajo y sé que para ello yo debo ser una pieza del puzzle que encaje a la perfección. 

Siempre digo que disfruto de otras actividades ajenas a mi profesión, precisamente porque tengo trabajo. Soy de esas mujeres que tuvieron la fortuna de nacer y formarse en los años 60, y una de las beneficiadas por el buen hacer de los docentes de mi generación. En mi caso concreto, mi primera docente fue mi abuela materna:

Carmelita “la maestra”. Ella me enseñó lo elemental y me infundió las ganas de aprenderlo todo. También fue fundamental para mí formar parte del grupo “Odres Nuevos”, cuyo principal objetivo era inculcar valores humanos. Mi homenaje en este punto a Gloria Betancort Brito, animadora y educadora de tantos jóvenes de diferentes generaciones. Niña tímida pero aplicada, conseguí llegar a la universidad, superando previamente el examen de acceso a la Escuela de Enfermería. En mi pueblo, muchas mujeres de mi generación fueron a la universidad y eso no es casualidad. 

Sí es casualidad mi gran afición por el teatro. En la primera década de los dos mil, llevaba a mis tres hijos a la Escuela de música, teatro y danza de Guía. En esa época estaba recién separada y cuidaba de mis hijos yo sola. Esperaba por ellos en los pasillos de la escuela. Allí conocí a Mari Carmen Sánchez, la profesora de teatro, quien me pidió que asistiera de público para que sus alumnos fueran superando el miedo escénico. Fue tanto lo que disfruté, que me uní al grupo. De la misma manera, me sumé a las clases de canto. Estas actividades me sirvieron de terapia para sosegar mis ansiedades. Hasta el día de hoy sigo fiel a mis dos pasiones: cantar y actuar. Tengo la dicha de haber representado obras escritas por mí, junto a mis compañeros del grupo de teatro amateur “La Quesera”. Asimismo, con “Cortometrajes Agaete” he participado en obras maravillosas, experiencia que me ha curtido aún más. 

Actualmente recibo clases de Victor Formoso, actor y director de reconocido prestigio. Y canto en los coros de una agrupación pionera en la música popular: “Estrella y Guía”. Sí, todo esto combinado con mis ineludibles quehaceres domésticos. Ah, y por la noche, un buen libro. 

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