Queridas lectoras, queridos lectores, queridas familias:
Hay momentos en los que el silencio se vuelve cómplice y la mirada, un escudo. Pero hoy, en esta edición especial del 28 de junio, Día del Orgullo LGTBIQ+, rompemos el silencio para abrazar lo que verdaderamente nos sostiene: la caricia que se atreve a existir.
Esa caricia no es solo un gesto físico. Es la mano de una madre que peina el cabello de su hija trans y le dice “eres hermosa”. Es la mirada de un padre que aprende a nombrar con respeto la identidad de su hijo. Es el abrazo de una familia que, contra viento y marea, elige el amor por encima del miedo. Y es, también, el relato valiente de quienes, como Eva Pascual, nos regalan su imagen y su historia en esta portada. Su rostro no es solo un rostro: es un espejo donde se reflejan la lucha, la ternura y la dignidad de miles de niñas y niños trans que merecen crecer libres.
En estas páginas encontraréis relatos que son mucho más que palabras. Son lecciones de vida que nos enseñan que la diversidad no es una amenaza, sino una riqueza. Son testimonios de familias como la de Nereida, que nos muestran que el hogar se construye con respeto, no con etiquetas. Son gritos de amor que se niegan a ser apagados por discursos de odio o por leyes que pretenden borrar lo que ya existe.
Porque sí, hoy también alzamos la voz para recordar que hay partidos y voces que quieren arrancarnos los derechos conquistados. Quieren negar la realidad de nuestras infancias, invisibilizar a nuestras juventudes y silenciar a nuestras mayores. Pero no lo conseguirán. Porque cada relato, cada imagen, cada caricia compartida es una oda a la libertad que no se negocia.
Esta revista es un acto de resistencia. Es un lugar donde el amor y la tolerancia no son consignas vacías, sino prácticas cotidianas. Es un recordatorio de que ser uno mismo es el primer paso para ser libres, y que proteger a quienes más vulnerables son —nuestras niñas y niños trans— es proteger el futuro de toda la humanidad.
Hoy, 28 de junio, os invito a leer estos relatos con el corazón abierto. A emocionaros con cada palabra, a reconoceros en cada historia, a sentiros parte de esta gran familia que es la diversidad. Y, sobre todo, os invito a practicar esa caricia valiente: la que acepta, la que escucha, la que no juzga, la que se atreve a existir.
Porque mientras haya una caricia que se atreva a existir, habrá esperanza. Y mientras haya esperanza, seguiremos aquí, juntas y juntos, construyendo un mundo donde nadie tenga que esconderse para ser feliz.
Feliz Día del Orgullo. Sigamos tejiendo redes de amor.
Con todo mi afecto y compromiso,
Gema Diaz. Directora masnosotras.com