“¿Un sueño? Conseguir que la Mancomunidad del Norte desarrolle todo su potencial”

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Por Lara Guillén (Gran Canaria)

Hoy quiero compartir mi historia, la de una directiva hotelera que, tras años en la profesión, decide poner sus conocimientos y experiencia al servicio de la comunidad.

Nací un 30 de mayo, día de Canarias, de hace 36 años en Santa María de Guía. Mi padre era por aquel entonces médico de allí y junto a mi madre, natural de Moya, se había trasladado a La Atalaya para crear nuestra familia. Fueron pocos los años que residimos en el municipio, ya que pronto volvimos a Moya, donde viví mi niñez hasta los 8 años, edad en la que, por motivos laborales, volvimos a trasladarnos a Las Palmas de Gran Canaria. Como pueden ver, ya desde pequeña me movía mucho y, sin duda, eso marcaría mi futuro.

De corazón inquieto y curiosa por naturaleza, tras acabar el colegio empecé a estudiar Dirección y Gestión Hotelera en el Hotel Escuela Santa Brígida (HECANSA), con la firme convicción de que yo sería directora de hotel. Recuerdo como, cuando lo comentaba con tanta firmeza y seguridad, todos me sonreían sin darme mucha credibilidad, pero yo sabía que lo conseguiría. Esos años fueron intensos, porque empecé a vivir lo que es la vida de hotelero desde los inicios: horarios intensos, fines de semana trabajando… que nos hacía vivir en un “jet lag vital”. Vivíamos al revés del mundo; cuando ellos disfrutaban de sus vacaciones, era cuando nosotros más trabajábamos… Pero eso en lugar de mermar mi ilusión, solo hacía crecer mis ganas de incorporarme al mundo laboral y poner en práctica todo lo que estaba viviendo en ese mini universo de Santa Brígida. Y aquí suscribo la primera palabra que marca mi actitud y mi carrera: práctica.  

Tras acabar mis estudios, y con la idea de poder tener una visión lo más amplia posible del sector hotelero, decido hacer mis prácticas en Madrid para conocer el mercado urbano y la comercialización turística de primera mano. Tengo la suerte de incorporarme al grupo NH Hoteles, el NH Nacional. Allí tengo la oportunidad de empezar a familiarizarme con el turismo MICE y poner en práctica mis conocimientos de Revenue Management que tímidamente empezaban a sonar en el mercado. Tras unos meses maravillosos, termino mi periodo de formación y, tras cerrar mi etapa académica, empiezo a viajar por Alemania, Inglaterra e Irlanda para seguir creciendo como persona y profesional.

La hotelería me tiene fascinada; adoro trabajar en el servicio al cliente, con las personas y ayudándoles a soñar o simplemente facilitándoles las cosas. Adelantarme a sus expectativas, sorprenderles y crear una experiencia única se convierten en mis motivaciones.

Tras varios años fuera y con la maleta llena de experiencias y aprendizajes, decido volver a mi isla; he viajado mucho y no ha habido destino que me sorprenda más. Siempre que vuelvo descubro nuevos rincones, paisajes y experiencias. Su gente, su riqueza natural y nuestro clima la hacen mi lugar favorito del mundo.

Empiezo mi carrera profesional en el sur de la isla, desarrollando el grueso de esta en hotelería, comenzando por la función comercial, hasta tomar la responsabilidad de dirección general en diferentes establecimientos vacacionales de la isla.

A los 24 años, asumo mi primera dirección hotelera y entro a formar parte del selecto grupo de los South Manager GC, un clúster compuesto por los directores de los principales establecimientos hoteleros de la isla. Aun siendo una de las primeras mujeres directivas y la más joven del grupo, me siento ampliamente arropada y empiezo a empaparme de la experiencia y los amplios conocimientos de los que allí se reúnen. Encuentro a mi familia hotelera, la cual me acompañará durante toda mi carrera y hasta el día de hoy.

A los 33 años afronto mi mayor reto en la dirección hotelera, asumiendo la dirección de uno de los hoteles más grandes de la isla, con mas de 250 personas a mi cargo y una gestión económica que supera los 22M€, todo un reto al que me enfrento con ganas e ilusión y siempre con la premisa de que, si confío en el equipo, todo irá bien. Entro así en el gremio de los grandes directores.

La dirección hotelera es un gremio muy de hombres. La razón de que sean más hombres que mujeres los que ostentan grandes puestos directivos es más una cuestión social y de nosotras que del sector. El trabajo es sacrificado: trabajas en calendario inverso; cuando todos tienen vacaciones, tú estás al pie del cañón, las jornadas son maratonianas y es un cargo que se mantiene 24/7, no hay stop. No dejas de ser director de tu hotel unas horas al día, tu hotel es tu casa. Por suerte, cada vez más, las cadenas están empezando a ver el rol del director desde otro prisma, porque hasta ahora el concepto era “el director debe estar para todo” y “entre más horas esté en el hotel, mejor”. 

Y es aquí donde empiezo a desarrollar una nueva forma de entender y ejercer la dirección hotelera. Desde mi punto de vista, el director debe participar activamente de la vida social y cultural de la comunidad, estar en continua formación para estar al día del mercado y de las nuevas tendencias, y formar parte activa del sector. Entendiendo así que la actividad del hotel no puede ser una actividad independiente, sino que tiene que quedarse en ese marco de comunidad y mantener un compromiso con la misma. Ejemplo de ello es haber sido sede de la Pink Run de la Asociación Canaria contra el cáncer de mama y ginecológico: ACCM. 

Pronto comienzo a compaginar mi cargo de directora de hotel con la colaboración con entidades que apoyan la formación e innovación turística, en una apuesta personal por aportar a la comunidad mi conocimiento y experiencia, y ponerla a su servicio. Masterclass, tutorización de proyectos, apoyo a los emprendedores, etc…. Y es aquí donde se gesta mi gran sueño: quiero dar a conocer los pequeños municipios, los destinos “no turísticos”, pero que tienen la mayor riqueza de nuestra isla. Descubro proyectos maravillosos de personas valientes que apuestan por aportar valor. 

Así pues, tras más de 10 años de experiencia en la alta dirección operativa y comercial hotelera, decido poner mis conocimientos al servicio del sector turístico aportando una visión 360 y poniendo de valor la formación y experiencia como base del éxito.

Y este es el nacimiento de INTUR consulting, una consultora que acompaña a empresas e instituciones a optimizar su gestión a través de la consultoría estratégica y el desarrollo de proyectos multidisciplinares con un nexo común: innovación y turismo.

¿Un sueño? Conseguir que la Mancomunidad del Norte desarrolle todo su potencial y lo enseñe al mundo, que esos proyectos maravillosos se unan y creemos un destino natural de primer nivel.

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