TUVE MUY CLARO QUE QUERÍA ESTUDIAR UNA CARRERA RELACIONADA CON LA SANIDAD

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Por Scherezade Suárez Rivero (Agaete)

Mi nombre es Sherezade y tengo 38 años. Actualmente trabajo como matrona en los centros de salud de La Aldea de San Nicolás y de Agaete.

Nací en Las Palmas de Gran Canaria y me crie en Fuerteventura, en un pueblo del sur de la isla, Gran Tarajal, que tiene una playa de arena negra preciosa y que sigue siendo mi destino de veraneo cada año. Quizás criarme ahí ha hecho que adore el mar, la playa y la isla de Fuerteventura, y ahora sigo visitándola con mi familia y mi hijo, que la disfruta tanto o igual que yo.

De pequeña era una niña muy simpática, divertida y risueña. No tenía miedo ni verguenza a nada ni a nadie, aunque conforme fui creciendo fue siendo un poco más tímida. Fui una niña responsable y estudiosa en mis años escolares, complementando mis estudios con el Conservatorio Superior de Música, donde tocaba la flauta travesera. Estudié en un colegio e instituto en el barrio de Guanarteme, donde forjé relaciones que aún conservo: mis amigas de toda la vida.

Cuando llegó la hora de elegir profesión, tuve muy claro que quería estudiar una carrera relacionada con la sanidad; me gustaba ayudar a los demás y elegí Enfermería, pero no fue del todo fácil acceder a la primera. En 1999 me matriculé en Dirección y Administración de Empresas, ya que no me dió la nota para entrar en Enfermería en la ULPGC, pero, cuando acabó el primer cuatrimestre, me di cuenta que eso no era lo mío y me volví a presentar a la selectividad para intentar subir nota, pero eso tampoco fue suficiente. Así que, en el año 2000, me fui a estudiar la carrera que tanto deseaba a la isla de Tenerife y allí viví durante 3 años, mientras completé mis estudios. Fueron 3 años duros alejada de la familia, pero conocí a mi “familia chicharrera” y a mis compañeras de Universidad, mi fondo Sur que fueron mi familia allí e hicieron que estar lejos de los míos fuera mucho más fácil. Aprendí muchísimas cosas y disfruté de las prácticas muchísimo, teniendo claro que esa era la profesión a la que me gustaría dedicarme durante toda mi vida.  Ayudar a los demás, acompañar a los enfermos, cuidarlos, curarlos, hacerles sonreir cuando estaban tristes, darles los buenos días con una sonrisa cuando estaban solos y dándoles ánimos cuando las noticias sobre su salud no habían sido del todo buenas… Era muy feliz realizando ese trabajo. Los servicios que más me apasionaron durante mis prácticas fueron Urgencias y Cuidados intensivos.

En el año 2004, me volví a Gran Canaria con mi título de Enfermera y ahí empezó mi carrera profesional.  Comencé trabajando en una clínica privada y luego en diferentes servicios del Hospital Insular, Doctor Negrin y en la gerencia de Atención Primaria. Pasé por diferentes servicios de Hospitalización, donde trabajé la mayor parte del tiempo. Me encanta el trabajo en equipo que se crea con todos los compañeros, cada uno realizando su función, pero todos con un mismo objetivo: que ese paciente esté lo mejor posible, que mejore, que esté cuidado, alimentado, confortable… Cuando era enfermera en Hospitalización estuve en contacto con la enfermedad, el dolor, el cáncer, la muerte… Siempre acompañando en cada etapa y, aunque el trabajo es precioso y reconfortante, algunas veces me llevaba los problemas y las historias de los pacientes a casa.

En el parto de mi hermana tuve la oportunidad de entrar a acompañarla y fue una experiencia única. Nunca había estado en ese lado y, cuando vi el trabajo de la matrona que la asistió, tuve claro que yo quería trabajar haciendo eso. Una fuerza interna me hizo luchar para conseguir serlo (seguir trabajando de enfermera, pero en el otro lado, en el lado de la vida), así que comencé a preparame el examen EIR, una dura prueba a nivel nacional, mientras continuaba trabajando como enfermera en el Hospital.

Tras varios años de preparación y de intentos, en el año 2013, conseguí mi ansiada plaza de residente de Matrona en el Materno Infantil.

Fueron dos años de aprendizaje, donde me emocionaba en los primeros partos que acompañé; estaba donde quería estar, presente en uno de los momentos más importantes y preciosos de las vidas de las parejas a las que acompañaba. Me enamoré del trabajo de las matronas e intenté hacerlo lo mejor que pude. Me sentía muy bien formándome en una profesión tan bonita, acompañada por las matronas que nos formaban y por mis compañeros de residencia. Fueron dos años maravillosos.

En 2015, cuando estaba acabando la residencia, me quedé embarazada justo cuando comenzaba mi etapa laboral como matrona y elegí atención primaria para compatibilizar el embarazo con el trabajo. Primero como enfermera y, a partir de 2016, como matrona.

En octubre de 2015 nació mi hijo Asier y la verdad que nada fue como había imaginado. Creo que al ser matrona idealizaba mi parto y mi lactancia, y soñaba con que fuera una mezcla de los partos más bonitos que había presenciado, pero nada más lejos de la realidad. Tras una cesárea con bastantes complicaciones, fue bastante dura la recuperación y el establecer la lactancia materna me costó meses, pero con la ayuda de mi pareja, de mi familia, de mi pequeño y de las matronas que me apoyaron, lo conseguí, dándome cuenta de lo afortunada que fui por rodearme de matronas que me apoyaron y de lo importante que es el papel de esta en el postparto y en el apoyo a la lactancia. Creo que, de todo lo malo, hay que sacar el lado positivo y de esa etapa tan dura saqué ser mejor matrona y entender mejor a las madres a las que acompaño y, sobre todo, intentar acompañar más de cerca a las madres que necesitan más apoyo en sus postpartos y lactancias.

En junio de 2016, comencé a trabajar como matrona en la gerencia de Atención Primaria. Primero estuve sustituyendo en diferentes centros de salud por toda la isla y, desde diciembre de 2018, empecé a trabajar en los centros de La Aldea de San Nicolás y, desde junio de 2020, en Agaete, sintiéndome muy satisfecha en ambos centros, a pesar de la distancia que los separa de mi casa.

Me encanta mi trabajo, acompañar a las mujeres, he aprendido muchísimo de todas ellas y cada día aprendo un poco más. Mi trabajo como matrona consiste en acompañar a las mujeres en todas las etapas de su vida, desde la primera menstruación, la pubertad, el asesoramiento anticoncepceptivo, el control y seguimiento del embarazo, la preparación a la maternidad y paternidad, el seguimiento y apoyo en el postparto, el apoyo y asesoramiento en lactancia materna, valoración y seguimiento de las disfunciones de suelo pélvico y derivación en los casos que haga falta, la realización del cribado de cáncer precoz de cáncer de cuello uterino, mediante la realización de las citologías. Es un trabajo precioso, muy variado y muy completo, que me hace sentirme realizada.

Al margen de mi experiencia laboral, he ido actualizando mi formación, realizando cursos, algunos másters, expertos universitarios, acudiendo a congresos y jornadas para estar lo más formada y actualizada posible. Y ahí seguimos en el proceso de ser cada día mejor y seguir aprendiendo para basar la práctica diaria en la evidencia científica más actual.

En mi tiempo libre me gusta pasear, caminar por la playa, por el campo, disfrutar de la familia, amigos, de los paisajes de nuestra isla y viajar, aunque por el momento el próximo viaje tendrá que esperar un poco.

Me considero una afortunada por el trabajo que desempeño y soy muy feliz de formar parte de las historias de muchas mujeres a las que tengo el placer de acompañar. Es un placer hacerlo e informarles para que ellas decidan el tipo de parto, crianza y alimentación de sus hijos. En general, intentar empoderar a las mujeres para que tomen sus propias decisiones siempre desde la información. Y, sobre todo, darles mi apoyo en la gran aventura de ser madres.

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