“TENGO LA SUERTE DE TRABAJAR EN MI HOBBY”

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Por Natividad González Herrera (Teror)

Me llamo Natividad y justo el día de Navidad cumplí 54 años. Además, soy la propietaria de ‘Retales de Tata’, una mercería ubicada en Teror, donde nací y he vivido siempre.  

Antes de tener mi propio negocio, yo era funcionaria de justicia, pero un cambio en el trabajo hizo que viera la oportunidad de apostar por lo que realmente me apasiona. Y es que me considero una afortunada, porque tengo la suerte de trabajar en mi hobby. 

Esta apuesta personal tomó forma hace ya 6 años. Surgió de mi ilusión, porque me crie rodeada de hilos, botones, telas, calados y bordados. Heredé esta pasión de todas las mujeres de mi familia, pero especialmente de mi abuela, que era una gran costurera con muchísima creatividad. Y, en homenaje a ella, mi tienda se denomina ‘Retales de Tata’, que era como la llamábamos cariñosamente. 

Mi propuesta va un paso más allá de lo que es una mercería clásica, ya que, además de material de todo tipo, ofrezco ideas. Por ello, siempre digo que tengo una mercería creativa. Y para muestra, una anécdota, ya que un día vino una clienta con la intención de transformar una camisa y, al salir de la tienda, me dijo: “Entré con una de Primark y me voy con una de Cortefiel”. 

Por otro lado, agradezco haber dado el paso a la digitalización de mi proyecto antes de la pandemia. Y es que cuento con tienda online (www.retalesdetata.com) y presencia en las redes sociales, tanto en Facebook como en Instagram. Gracias a ello, seguí con actividad durante el confinamiento, así como podía dar consejos y contestar a las dudas de las clientas a través de estos canales. 

A modo de broma, quiero decir que tendrían que haber incluido esta actividad entre las consideradas esenciales durante el estado de alarma, porque mucha gente ha combatido el aburrimiento gracias a ella. Una señora, incluso, me llegó a decir: Tráeme hilo como sea para usar la aguja o se la clavo a mi marido. No en vano, hasta un médico del Centro de Salud aconseja a sus pacientes que vengan a visitarme, diciéndoles que tenemos cursos de todo y que “así se les quitan todos los males”. Por eso digo siempre, en clave de humor, que nos recomienda hasta la Seguridad Social. Sin duda, las anécdotas y estos buenos momentos también son una parte que me encanta de mi trabajo. 

Además de lo relatado, imparto varios cursos de ganchillo, punto, patchwork… así como colaboro con el centro ocupacional, a través del Ayuntamiento de Teror, y Salud Mental. Estoy deseando que se vuelvan a retomar, porque los echo mucho de menos, ya que era como una familia, con la que compartíamos las alegrías y las penas. 

Sin duda, la clave de este negocio es la cercanía, el tratar a las clientas de tú, porque yo les aconsejo como si fueran mis amigas. Hay que saber entender sus necesidades para asesorarlas. 

Del año que está a punto de empezar, espero que el ‘bicho’ se vaya definitivamente y podamos retomar nuestras vidas, así como me gustaría que tanto Teror como la isla, en el apartado digital, me sigan respondiendo igual para poder crecer un poquito más. 

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