Subirse al barco se convirtió en una forma de vida

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Cuando nací, 20 de mayo de 1978, decía mí padre que ya apuntaba maneras a no ser precisamente una sumisa del sistema. Eso decía. Mi vida, tomando yo las riendas, sin depurar las responsabilidades de mis actos en los demás, comienza el 30 de septiembre de 1996 cuando a los 17 años recién cumplidos me convierto en madre, la madre de Ale. Estoy convencida de que de no haber sido así no sería la mujer que hoy soy, por fortuna me permitió la vida seguir siendo una adolescente un poco más madura que el resto de amigas y amigos, y aunque dejé los estudios jamás me abandonaron mis ganas de aprender y descubrir.

Mientras, un niño hermoso, mi hijo, pasaba por todas las bonitas etapas de la infancia, yo me iba convirtiendo en una profesional en varias disciplinas. Decían mis jefes de antaño que mi capacidad de adaptación y aprendizaje estaba por encima de la media, pero yo creo que era la necesidad de darle un futuro digno a mi hijo lo que me impulsaba a ser la mejor en lo que quiera que estuviese desarrollando en ese momento.

Un currículum que ni a mí me deja indiferente. Empecé en la hostelería, al par de años aterrizó la telefonía móvil y entré de lleno a conocer el sistema GSM de la mano de Telefónica hasta llegar a colaborar en el primer medio de comunicación que vio en mí mucho talento, decían. Allí ,con 19 años, mi potencial para socializar me convirtió en la reportera del motor en el programa de radio a nivel regional Motor a Fondo, no tenía ni idea de coches. Pero a mi jefe era capaz de darle en directo los tiempos a modo real y localizar a los que iban a podium para darle declaraciones. En esa casa me enseñaron que lo importante que era ser disciplinada profesionalmente y hacerlo con las personas adecuadas.
Cuando llegaba a casa me esperaba un niño listo, ojos picarones y amor hacia mí como jamás he sentido, no recuerdo a una sola persona mirarme con ese brillo especial que mantuvo hasta el último día que pudimos conectarnos físicamente.

Nunca fui cobarde, sí que reconozco hacer cosas con cierto respeto, como cuando en el 2007 me lancé a montar mi propia agencia de publicidad con un call-center quen llegó a tener en plantilla 25 personas, de las cuales hoy puedo decir con orgullo que forman parte del “ejército súbete al barco”, mis amigas.

Las crisis que nos azotaron a los autónomos me obligaron a cerrar la etapa de NyA (Natalia y Alejandro), así se llamaba mi agencia el nombre de mi hijo y el mío, el equipo perfecto.
En 2008 fui mamá de nuevo, esta vez de forma consciente, vinieron a este mundo mi par de gemelas, que siempre fueron la inspiración y coronación de convertirme en una adulta en su máximo estilo responsable y tenaz.

Sin darnos cuenta todos crecimos, Ale militar, mis hijas adolescentes y yo una profesional de la comunicación digital bien valorada en la administración pública, era casi perfecto, si echaba un ojo al camino recorrido no podía sentir más orgullo de la familia construida donde Ale, mi hijo, jugaba el papel de sensato, maduro y apoyo principal para nosotras.
Recuerdo como hoy el 5 de octubre de 2019, mis hijas iban a ver por primera vez conmigo la película ” El Diablo viste de Prada”, Ale que me conocía bien sabía que unas palomitas y esa película me sacaría siempre de cualquier crisis existencial, nos sabíamos hasta los diálogos. Pero el 5 de octubre den2019 la historia que se estaba escribiendo a mí favor se truncó, Ale cayó al mar y una serie de mala fortunas y gestiones dejaron su cuerpo por tres días en el mar del Puerto de la Cruz. Duele muchísimo estar tres días sentada en un muelle esperando a que te traigan lo que queda del hombre más importante de mi vida, con permiso de mi padre que también lo fue. Sí algo te otorga ese dolor es la capacidad de poner a funcionar todas las habilidades y conocimientos que vas adquiriendo a lo largo de tu vida. Tenía dos opciones: comprar el argumento de los acontecimientos de los que allí no estaban respecto a lo sucedido o dar el beneficio de la duda a su acompañante. Reconozco que me costó bastante y hasta casi la sometí a varios mini interrogatorios para cerciorarme de que lo que me contaba era cierto. Por suerte o desgracia me sonaba todo lo que ella me relataba, justamente venía de ejercer durante unos años la comunicación digital de cómo funcionaban y actuaban en emergencias la seguridad de la isla, por lo que no era ajeno para mí ciertos comportamientos y falta de medios de los que ella me habló.

En menos de un mes, desde el accidente con el apoyo de las personas que ya conocía a través de redes sociales y los medios de comunicación regional conseguí construir una comunidad de más de 5.000 personas que se iban sumando con sus firmas a la petición creada en Change.org pidiendo más medios para las emergencias en el mar y zona de bañistas en el norte de la isla de Tenerife. Evidentemente, no dudé en hacer honor a Ale y sus principios, y al mes me senté en fiscalía y denuncié los hechos los cuales hoy en día están investigandose, tres años después.
Durante dos años fue imparable la suma hasta llegar a casi 50.000 firmas, el caso de la desidia en respuesta para socorrer a Ale llegó primero al Parlamento de Canarias de la mano de la diputada Cristina Válido para que posteriormente en el año 2022 llegase al Congreso de los Diputados de la mano de Ana Oramas consiguiendo casi por primera vez que todos los grupos políticos sin fisuras aprobaran todos a una una Proposicion no de Ley para que el norte de la isla de Tenerife cuente con un puesto permanente de salvamento avanzado y emergencias activo para responder a accidentes en el mar.

Dicen que ha sido mi constancia, mis sentimientos escritos al aire en mi blog No te tocaba a Ti, blog que construir en honor a mi niño que con 23 años se despidió de esta vida sin podernos decir adiós.
Hoy mi vida no tenía nada que ver con la de antes del 5 de octubre de 2019, hoy me interesa más buscar soluciones, saber de otras materias que ayudan más directamente a las personas. Estudio otros campos donde puedo ser más útil, no ha dejado de apasionarme la comunicación pero sí soy una activista en contra de la desinformación.
De mis cenizas ha nacido una mujer que tiene mil pedazos de decepciones y tristezas todos ellos soldados con acero para hacerme indestructible ante la adversidad y tener la fortaleza de verbalizar en tiempo y forma aquello que creo realmente injusto.
Entre mis proyectos hay unos estudios que quiero finalizar porque siempre debí tenerlos finalizados, un libro cociendose a fuego lento, ser mejor persona que profesional y seguir creyendo en el ser humano a pesar de todo.

Natalia González. 

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