“SIEMPRE TUVE CLARO QUE QUERÍA ESTUDIAR ASTROFÍSICA”

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Por Naíra Armas Ramos (Firgas)

Mi nombre es Naíra y soy la hija de Pepe, natural de Agaete, y de Nélida, natural de Gáldar, ciudad en la que me crie y resido actualmente. Nací en 1978 y con 18 años me fui a la Universidad de La Laguna a estudiar la Licenciatura en Física.

Desde muy pequeña siempre tuve claro que quería estudiar Astrofísica (estrellas, galaxias, planetas, cometas…). Quería saber todo de aquel cielo oscuro que observaba por las noches desde alguna playa o desde la azotea de casa, en la cual tenía mi silla reclinable, aquellas de rafia que ya no se suelen ver, una manta para poder acurrucarme y, cuello hacia arriba, pasaba horas yo sola imaginándome lo que podría estar pasando en esa inmensidad en la que solo somos un puntito muy pequeño.

¿De dónde me viene esta pasión? Pues no lo sé, nací con ella; mi padre siempre decía que debía ser porque me concibieron bajo la luz de las estrellas. Y a mí me parece una manera muy romántica de explicarlo.

Una vez comencé mis estudios, descubrí lo que en realidad era la Física, porque no solo estudiaba el Cosmos, también los materiales, la atmósfera, los átomos… Aprendí de todo porque esta ciencia maravillosa explica el mundo que nos rodea micro y macroscópicamente hablando. 

Me maravilló tanto que sabía que, aunque tuviera que prestarle mucho tiempo de estudio, eso era lo único a lo que me quería dedicar.  La carrera fue dura, pero, gracias al apoyo de mis padres y de mi hermano, conseguí terminarla y, además, con dos especialidades: la de Astrofísica, claro, y la de Física Aplicada.

Mi primer trabajo no fue mirando por un telescopio, como siempre soñé, o en un laboratorio, como también esperamos la mayoría de lo que estudiamos carreras de ciencias, sino en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, en Las Palmas de Gran Canaria. Allí empezó mi carrera profesional como divulgadora científica. Una faceta que nunca pensé que probaría, pero teniendo en cuenta las pocas salidas que tenía un Físico en Canarias era hasta una buena oportunidad.

Fui la encargada de explicar la parte del museo que estaba dedicada a las Matemáticas y a la Física, incluido el Planetario al que consideraba mi espacio preferido. En él me pasaba todo el tiempo que podía y allí “me venía arriba” y las explicaciones podían durar horas si los visitantes, casi siempre alumnos de colegios e institutos de la isla, así lo demandaban. 

Aprendí mucho en los once años que estuve trabajando allí, desde montar exposiciones, conferencias u organizar talleres, a diseñar experimentos y shows científicos. Conseguí acercar la ciencia a grandes y pequeños. Y, lo más gratificante, despertar la curiosidad de estos últimos. 

Trabajar allí me abrió muchas puertas, como la de trabajar como ponente en el programa PREMUN de la Consejería de Educación, dedicado a niños y niñas con altas capacidades o codearme con grandes científicos de distintas partes del mundo; entre ellos, muchos astrofísicos. 

Me di cuenta de que me gustaba enseñar y que quería trasmitir mi pasión por la Ciencia en general y por la Física en particular. Y decidí hacer el Máster del Profesorado para poder acceder a dar clase a alumnos de Secundaria. Ahora soy profesora de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y me encanta mi trabajo, el cual desarrollo en el municipio de Firgas este curso. Además de seguir con mi faceta de divulgadora, cosa que ni quiero ni creo que ya vaya a desaparecer de mi forma de ser, participo en la formación académica de muchos niños y niñas que serán los futuros médicos, ingenieros, físicos, matemáticos y un largo etcétera de nuestra tierra. Transmitiendo mis conocimientos no solo en el aula sino también en muchos proyectos relacionados con la Ciencia, como el Proyecto de Mujeres Científicas, del que este año soy la coordinadora.

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