“Quería vivir con la sencillez que tiene la vida en cholas”

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Por Dominika Brzeska (Gran Canaria)

@soulfruitmama

@corchoychincheta

Me llamo Dominika y soy de Polonia. Tengo estudios de arquitectura técnica e Historia del Arte. Hace 10 años, empecé el camino hacia la vida saludable. Inicié una pequeña revolución en mis pensamientos, prioridades, relaciones y alimentación. Desde entonces, cada día me siento con más energía, más ligera, feliz… Desde la nueva perspectiva, la vida tiene más sentido. En 2012 vine a la isla para pasar unas vacaciones, pero decidí quedarme. En esta época tenía un trabajo que me apasionaba; era estilista y diseñadora de vestuario para publicidad, televisión y cine. Siempre me gustaba crear cosas bonitas, moverme en una estética y en un estilo. Estudié Historia del Arte y soy arquitecta técnica con diploma de Visual Merchandising. El trabajo era mi vida, pero el mensaje final de los proyectos en los que colaboraba alentaba a un estilo de vida consumista y bastante vacío de contenido… cosas que ya no resonaban conmigo. Deseaba hacer un cambio total, mudarme donde pudiera seguir con mi alimentación abundante en frutas y verduras, y comiendo productos locales todo el año. Quería probar algo nuevo, aprender cosas nuevas, conocer otra cultura y, en definitiva, vivir con la sencillez que tiene la vida en cholas. Quería naturaleza, el mar, el sol… Fue un desafío, pero decidí quedarme en Gran Canaria para ver qué pasaba y salir de mi zona de confort.

Fotografía de Gian Marco Bonetto

No hablaba ni una palabra de castellano, soñaba con tener un juice bar pequeño donde poder ofrecer zumos y snacks saludables…. jajaja cuando en equella época en la isla no había demanda para cosas de este tipo… pero yo, con todo lo bien que me sentía comiendo saludable, tenía muchísimas ganas de compartirlo con todos. ¡¡Qué lo prueben!! Que la comida puede aportar un montón de energía, ser deliciosa, saludable y bonita… Que en la cocina uno se puede divertir y que, limitando los productos de origen animal, podemos ayudar mucho al medioambiente, cuidando al planeta, disminuyendo la polución, ahorrando agua, produciendo alimentos mucho más sostenibles… Por ello, creé un perfil en Instagram, donde documentaba mis platos, excursiones y vida en la isla. Me enamoré y quedé embarazada. Tenía muchas ganas de tener familia. Estudiaba español y trabajaba de camarera en un restaurante. En el tiempo libre creaba recetas, cocinaba y leía sobre nutrición e investigaciones sobre alimentación vegana. Así empezó el proyecto @soulfruitmama, compartiendo mis descubrimientos, trucos de belleza y filosofía con otras mujeres, madres y embarazadas.

Fotografía de Gian Marco Bonetto

Ser madre cambió mucho mi vida; fue un momento de trabajo personal intenso, porque mi primera hija era un bebé “high need baby” muy sensible, con alta necesidad de atención. Y yo me sentía muy sola en la isla, pasando mucho tiempo en casa con mi niña que lloraba muchísimo… jajaja Cada paseo era un desafío; no quería estar ni en el carro, ni en el portabebé, pero me adapté. Leyendo mucho sobre la crianza natural y hablando con otras madres por internet, encontré un apoyo. En estos momentos difíciles todavía apreciaba más mis hábitos saludables, la vida minimalista, la alimentación saludable, que me ayudó a recuperarme rápido después del parto y tener toda la energía para atender a mi pequeña… estaba muy motivada para enseñar a los demás mis recetas sencillas. Empecé a dar talleres de cocina en Gran Canaria, con la barrera de idioma y sin muchos contactos, y así, poco a poco, encontré mi público. Me empezaron a pedir comida para llevar, catering… ¡Me encantaba hacerlo! En 2018 hice un primer picnic, colaborando con una amiga que se encargó de la decoración. La idea era ofrecerlo como experiencia en Airbnb. Aquí todavía el boom de comida vegetal, saludable, era mínimo… así que orienté mis eventos al extranjero. En mi vida personal, en este momento, hubo muchos cambios: me separé del padre de mis hijas y me mudé de Las Palmas de Gran Canaria al norte. Tras una relación complicada, tuve problemas con la salud… sufrí ansiedad y, realmente, fui testigo de la pérdida de mi propio bienestar, algo que durante muchos años formaba el pilar de mi vida. 

Fotografía de Gian Marco Bonetto

La decisión de separarme no fue fácil, con dos niñas y lejos de mi país, estando de baja, decidí luchar por mí. Cuidarme. Valorarme… Me puse sincera conmigo misma y decidí no ir más contra mi intuición… confiar en que todo saldrá bien. Y el universo respondió con generosidad… Tuve la suerte de conocer a mi pareja actual y reorganizar mi vida. Formamos una familia y creamos la casa que siempre quise dar a mis hijas. En 2019 hice un curso de profesionalización de cocina y alimentación ecológica, estuve a tope con mi vida profesional, di cursos de cocina vegana en Madrid y Zaragoza. Hasta en el confinamiento, que daba cursos de cocina online, deseando poder organizar otra vez algunos eventos presenciales, colaborar como freelance chef con restaurantes… porque el sabor u olor no se puede tramitar por las pantallas… Hace poco volvió el tema de picnic, porque me lo pidieron unos seguidores míos de Instagram, que estaban visitando la Isla… ¡Qué felicidad me dio crear un rincón bonito para ellos y preparar la comida! Es muy satisfactorio poder juntar todos mis talentos en una experiencia. Me encantan las caras felices y relajadas de mis picniqueros y, sobre todo, saber que lo que ofrezco es algo para el alma, que nutre todos los sentidos. No obstante, cada plato es el resultado de mi cariño, experiencia y creatividad. El elemento que más me flipa es la re-conexión con la naturaleza. Comer la comida natural y poco procesada al aire libre, rodeada con el mar o árboles, disfrutando secret spots bonitos de la isla, tiene algo mágico. Bueno, lo sé y… ¡Lo veo en los ojos de mis clientes!

@soulfruitmama

@corchoychincheta