“PARA MÍ, LA FISIOTERAPIA ES MUCHO MÁS QUE UNA PROFESIÓN, ES UNA ACTITUD Y UNA FORMA DE VIDA”

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Por María Rosa Cárdenes Sarmiento (Gáldar)

Me llamo María Rosa, tengo 41 años y soy fisioterapeuta. Siempre digo que soy de Las Pamas de Gran Canaria, pero que Tejeda es mi pueblo y Gáldar mi casa. 

Y es que nací y me crie en la capital, donde pasé mi infancia, fui al colegio e instituto, y formé mi grupo de amigas, las de toda la vida, que siguen estando ahí y las considero familia. 

Sin embargo, Tejeda es mi pueblo, porque así lo siento, ya que allí están mis raíces, mis orígenes y mi familia. No es solo “uno de los pueblos más bonitos de España”, sino mucho más: arraigo, hogar, emociones y sensaciones. Es donde me encuentro con los míos, con los que están y con los que ya no están, pero siguen allí de alguna manera. 

Recuerdo cuando de pequeña pasaba las vacaciones allí con mis primas, las fiestas de la Virgen y del Almendro en Flor, las primeras verbenas, las reuniones familiares… 

Sin duda, es un pueblo pequeño de grandes personas: mujeres y hombres trabajadores de la tierra que, con su esfuerzo, han logrado situarlo en lo más alto. 

Por otro lado, llegué a Gáldar en el año 2004, de la mano de mi socia y amiga, Pino Delia Domínguez, con la que estudié y viví muchas aventuras durante los tres años de universidad en Madrid. 

Teníamos 25 años cuando decidimos formar una empresa juntas, con muchas ilusiones, ganas de trabajar, una gran vocación y con el objetivo de ofrecer a la comarca Norte un servicio de “fisioterapia de calidad”. 

En este sentido, en julio de 2004, coincidiendo con las fiestas de Santiago Apóstol, abrimos las puertas de “Fisionorte”, gracias al apoyo incondicional de nuestros padres. 16 años después y con una segunda clínica en Las Palmas de Gran Canaria, seguimos juntas con nuestro proyecto. 

En todos estos años, hemos tenido momentos buenos y otros no tanto, pero, sin duda, el más difícil al que nos hemos enfrentado es el actual, por la pandemia que estamos sufriendo. No en vano, nos vimos obligadas a parar nuestra actividad durante casi dos meses, ya que no podíamos poner en riesgo la salud de nuestros pacientes, de nuestros empleados ni la nuestra propia. 

Afortunadamente, hemos vuelto, con responsabilidad y todas las medidas necesarias para garantizar la salud de todos, y con las mismas ganas o más que cuando éramos dos jovencitas. 

Nunca podré olvidar la ilusión que me hizo poder reabrir mi centro aquel 4 de mayo de 2020 después del confinamiento. Y es que, para mí, la Fisioterapia es mucho más que una profesión, es una actitud y una forma de vida. Es ayudar, acompañar y guiar a esas personas que te necesitan. Es más, siempre he tenido claro que a eso me quería dedicar. 

Por ello, me siento afortunada de trabajar en algo que me gusta y tengo que agradecer estar donde estoy a todos los que han confiado en ‘Fisionorte’ durante todos estos años, como nuestras familias, colaboradores, empleados y pacientes. 

En definitiva, Gáldar no solo me ha dado muchas satisfacciones profesionales, como el reconocimiento de mis pacientes, que es el mayor de los premios; sino también personales, ya que, además de nuevas amistades, conocí aquí a mi marido, con el que he formado una familia con dos hijos “bichillos”, que están viviendo su infancia entre el mar y las plataneras, entre el fútbol y el balonmano, en un ambiente sano y familiar, por lo que ahora puedo decir que el Norte es mi casa. 

No quisiera despedirme sin mencionar a todas las mujeres “Más Nosotras”, a todas las que somos hijas, hermanas, esposas, madres, amigas, trabajadoras, empresarias, amas de casa, mujeres del norte, del centro, de la ciudad… porque no es fácil ser mujer en todos estos formatos, pero somos capaces, porque como dice el nombre de esta revista: somos MÁS. 

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