“Mientras haya vida, hay esperanza”

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Por María Sarelly Mateos Díaz (Gáldar)

Me considero una apasionada de la enseñanza y la investigación, siempre innovando por el bien de los niños/as con diversidad funcional. Nací en Gáldar, el 3 de febrero de 1983, tanto mi familia materna como paterna son de este municipio, por lo que puedo decir que soy una cebollera con mucho orgullo de sus raíces.  

Tuve una infancia muy feliz, cuando pienso en ello, me vienen a la memoria recuerdos maravillosos, sobre todo los momentos vividos y la educación recibida. Me criaron mis abuelos maternos y paternos entre Gáldar (casco) y Barrial. 

Aunque suene antagónico, yo no quería ser docente, no entraba dentro de mis planes, desde que tuve uso de conciencia, tuve muy claro que quería ser médico y especializarme en cardiología. ¿Por qué esta especialidad? Más adelante sabrán el porqué de ello.

Deportista desde pequeña, perteneciendo durante más diez años a la escuela municipal de Gimnasia Rítmica de Gáldar y en el club de natación en Santa María de Guía; el deporte me daba vida, pero a veces sentía que mi corazón “se volvía loco y no me latía bien” o, al menos, esa era mi percepción, por lo que terminé dejando el deporte y me dediqué a mis estudios. 

En el año 2001 me faltó 0.01 para entrar en Medicina, no lo pasé bien y busqué una alternativa: la licenciatura en Psicología. Años más tarde, entré en Medicina pero era demasiado esfuerzo, trabajando y con dos hijas. 

En el 2004 me ingresaron en el Hospital Santa Catalina para hacerme unos estudios del corazón, en conjunto con la unidad de arritmias del Hospital Doctor Negrín. Por fin tenía un diagnóstico: el síndrome de “Wolff Parkinson White” (una afección en los latidos del corazón), un soplo cardíaco y un foco ectópico; los médicos descartaron la ablación (operación) y hoy en día tengo mi medicación y seguimiento. Ese mismo año también tuve que iniciar un tratamiento con corticoides, el cuál anuló la función de la hormona del cortisol años más tarde y descalcificando mis huesos, por lo que hoy en día tengo insuficiencia corticosuprarrenal inducida por fármacos, osteoporosis, entre otras patologías, pero cada día lo vivo con mucha intensidad y dando gracias por todo lo bueno que me da y me brinda, a pesar de que a veces me siento impotente para hacer las labores diarias por mi sintomatología o la propia medicación. 

Siempre tengo la sonrisa en mi cara, luchando por mis hijas, estudiando y, a la misma vez, investigando para obtener el doctorado en Psicología, sin olvidar lo más importante: disfrutar de cada minuto de la vida. 

Como bien dije antes, no entraba en mis planes ser docente, pero algo no cuadraba en el crecimiento y maduración de mi primera hija, nacida en el 2002. Según crecía, era como si sufriera un retroceso en su vida; hoy, después de mil pruebas, batallas, terapias, ARRAY CGH, etc.…su diagnóstico es “enfermedad rara desconocida”, asociada a varias pluripatologías. Es una niña feliz, siempre sonriendo y, aunque a veces nos cueste comunicarnos, me ha enseñado lo más grande de la vida y es el amor con el que da las cosas sin esperar nada a cambio. No niego que se me rompa el alma a veces, pero ella y mi otra hija, son el mayor regalo que la vida me ha podido dar.  

Por el tema de mi hija, decidí estudiar Magisterio en Educación Primaria, especializándome en Pedagogía Terapéutica. Fue ahí cuando sentí que había nacido para ser docente; me encanta la educación, me apasiona y así es como he ido especializándome y realizando proyectos e inclusive investigaciones becadas por el MECD.

He sido nominada durante dos años consecutivos como mejor docente de España (2019, y 2020) en los premios Educa Abanca. Mi investigación sobre “Intervención para la prevención del suicidio en adolescentes en riesgo”, ha sido seleccionada y seré ponente en el Congreso Educativo a nivel mundial en Galicia. Asimismo, he sido premiada con una beca de la Fundación Once “Becas Talento”. 

Docente de PT, psicóloga colegiada, psicopedagoga, experta en educación emocional, creadora de recursos para PT y con un doctorado en proceso, cuento con mi propia página web para que todo el mundo se beneficie de ello y, desde mi cuenta en Instagram, @el_aula_de_sarellypt, además pronto verá la luz mi primer libro sobre la psicosis en los niños. Luchadora incansable por la educación especial y su inclusión en todos los ámbitos.

Cómo no todo en la vida es estudiar decir que me apasiona el mundo de la fotografía, la enología, el campo y practicar deporte, aunque por ahora tenga limitaciones. La pandemia nos haya hecho estragos a todos. 

Doy gracias a todas las personas que han estado a mi lado siempre, como mi familia y amigos, porque eso no tiene precio. A finales del 2020 perdí a la persona que me daba vida día a día, eso me ha hecho replantearme muchas cosas de mi vida. Ahora vivo cada momento con mayor intensidad, valoro muchísimas cosas y, lo más importante, vivir cada segundo como si de una maravilla se tratase, la vida es PURA MAGIA aunque a veces duela. Me quedo con esta frase: “Mientras haya vida, hay esperanza”. 

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