“MI GRAN LOGRO NO HA SIDO PUBLICAR MI NOVELA, SINO DISFRUTAR DE TODO EL PROCESO”

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Por Coralia Quintana Ramos (Santa Mª de Guía)

Mi nombre es Coralia y para situar a los que me preguntan sobre mi procedencia, siempre les digo que soy de Gran Canaria. Por las circunstancias de mi familia, recorrí la isla en una suerte de trashumancia circular, que me llevó del norte al sur hasta el profundo barranco de Fataga, pero lo cierto es que mi madre me parió en la Real Ciudad de Gáldar, me crié en la Villa Verde de Moya y resido, desde mis tiempos de Instituto en Santa María de Guía, Estrella y Guía de Gran Canaria.

Mi vocación profesional ha sido siempre la Fisioterapia. Ahora mismo ejerzo como fisioterapeuta de hospitalización y cuidados intensivos en un gran hospital. Mi trabajo es para mí fuente continua de oportunidades de superación y de muchas satisfacciones.

Pero, más allá de mis aventuras profesionales, la vida me guardaba una grata sorpresa, que yo he recibido con los brazos abiertos: dar vida sobre el papel a una historia de mujeres que vivieron en nuestros campos en los duros años de la guerra y la posguerra. Este año ha visto la luz mi primera novela: “Hijas de la Bruma” y yo estoy más que feliz con este “alumbramiento”.

Desde que recuerdo, me ha hecho ilusión ser capaz de contar una historia en negro sobre blanco, pero nunca había tenido una “buena idea” sobre la que construir un relato sólido, hasta que Lucía, la protagonista de Hijas de la Bruma, irrumpió con fuerza en mi cabeza. No fue por casualidad. Sucedió a través de la vida de mi madre. Todo lo que ella me contó sobre su infancia y juventud, me sirvieron de inspiración. A mí siempre me había llamado la atención la gran brecha generacional que existía entre su vida y la de sus hijas, y cómo fue capaz de educarnos en una libertad que ella no conoció. Por eso me propuse mostrar, a través de una novela, todas las limitaciones, prohibiciones y obligaciones que sufrían las mujeres rurales, en una época donde estaba mal visto que una chica tuviera sueños propios que no pasaran por casarse y tener hijos. Quise dar voz a estas mujeres y que las nuevas generaciones conocieran sus vivencias, en apariencia muy alejadas de las nuestras, pero con más similitudes de lo que se podría suponer.

Me gusta decir que soy una escritora recién nacida. No escribo desde pequeña, como otros autores y autoras. Las ganas de escribir han estado siempre en mí, pero es ahora cuando han florecido. 

Creé “Hijas de la Bruma” en la mesa de mi cocina, por las tardes, entre idas y venidas para llevar a mis hijos a entrenar. Lo hice en un viejo ordenador de más de quince años, con una conexión a Internet tan veloz como una carrera de caracoles. Pero me estaba divirtiendo tanto que todos esos inconvenientes no me importaron lo más mínimo. Creo que, si algo te ilusiona y te atrapa, los obstáculos pasan a formar parte del proyecto que quieres llevar adelante. Tal y como yo lo veo, mi gran logro no ha sido publicar mi novela, sino disfrutar de todo el proceso.

Ahora mismo estoy viviendo mis sueños como autora, presentando mi libro al público, firmando ejemplares, realizando entrevistas en radio y televisión, pero, sobre todo, estoy satisfecha porque la historia de Lucía González está emocionando a los lectores… ¿Qué más puedo pedir como escritora recién nacida? 

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