“LA CLAVE EN ESTA VIDA ES ACEPTAR LO QUE TE VENGA”

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Por Candelaria Rodríguez Arencibia (Moya)

Me llamo Candelaria, aunque todo el mundo me conoce por Laly, y soy de Moya, donde he vivido tanto en mi niñez y adolescencia, como después de los 26 años, edad en la que me casé. 

No terminé el bachiller, que, en aquel momento, tenías que hacerlo por libre. Y es que antes no había las facilidades de ahora, así como tampoco existía la mentalidad de viajar tanto.  

He sido madre de 5 hijos (3 mujeres y 2 hombres) y los tuve muy seguidos. No en vano, cuando el primero no había cumplido 4 años, yo ya tenía 4 en el mundo. En la actualidad, también tengo 9 nietos y 5 bisnietos, a los que consiento mucho, al igual que hacía mi marido con los primeros, porque a los segundos, desgraciadamente, no los conoció. 

Mi esposo falleció hace 11 años y puedo decir que casi fue de un día para otro, ya que, desde que sintió el primer dolor hasta el momento de la defunción, solo pasaron 36 horas. Un año antes de este trágico suceso, celebramos nuestras bodas de oro con toda la familia. Fueron una fiesta y una misa muy bonitas, que pudimos disfrutar mucho, así que me quedo con esa satisfacción. 

Este fue, sin duda, uno de los momentos más duros de mi vida, que he podido sobrellevar gracias a mis hijos, que son muy buena gente, y la fe que tengo. Y el otro fue cuando mi hija pequeña dio a luz, que tuvo un parto complicado, en el que el pediatra me dijo: “Hubiera sido mejor que su nieta se muriera porque se va a quedar como un vegetal”, aunque, afortunadamente, al final salió todo bien y no solo superó ese trance, sino que jamás ha vuelto a tener problemas; ha podido estudiar, trabajar y tiene un niño de 9 años, que es el mayor de mis bisnietos. 

Con respecto a esta hija también tengo que decir que, a pesar de ser la más pequeña, fue la primera que se casó y, al hacerlo embarazada, supuso un duro golpe para la familia, ya que en aquel momento no estaba bien visto y mi marido era muy tradicional y conservador. Yo, sin embargo, tiré para adelante con la situación, aceptándola antes que sus hermanas, que tenían prácticamente la misma edad. 

Y es que siempre he tenido claro que la clave de esta vida es aceptar lo que te venga, algo que le recomiendo, incluso, a mis amigas cuando se quejan de algo. Es verdad que hay que luchar mucho, porque las cosas no se dan tan fáciles como piensas, pero al final todo sale, así que, de nada sirve lamentarse, hay que tirar para adelante. Además, siempre que toco este tema me acuerdo de una señora muy prudente, que era la madre de un amigo que tenía, que siempre decía: “La felicidad completa no existe nunca, pero te acercas aceptando lo que va llegado”. Y eso no se me olvidó jamás. 

Ahora, que estoy en la etapa senior de mi vida, no estoy nada angustiada; vivo el día a día y, lo primero que agradezco a Dios es mantenerme con autonomía, porque yo cuidé a una hermana que falleció hace un año y medio, y estaba encamada. Servicios Sociales me ayudó, pero el timón de la situación lo llevaba yo, motivo por el cual me he quedado tocada de la espalda. 

En la actualidad, me entretengo con mis labores y haciendo jerséis para niños que van a nacer; ahora, por ejemplo, estoy haciendo dos para unos gemelos de la amiga de mi nieta, porque sus amigas también me consideran parte de su familia. 

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