“En Canarias no se vive de la música o del arte en general”

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Por Patricia Muñoz (Tenerife)

Me resulta muy difícil hablar en primera persona, pero voy a tratar de hacerlo. 

Me llamo Patricia Muñoz y soy lagunera. Me crie en una familia de campo; eso quería decir que, al terminar mis horas en el colegio, debía ir a atender la tierra, los animales y hacer las labores que el mundo rural conlleva, por lo que no recuerdo tener una infancia de mucho juego con amigos. Esos amigos eran mis primos, ya que al tener que hacer la recogida de la cosecha, esos días eran de fiesta. Después de la adolescencia, mi padre aceptó que dejara de ir al campo y que pudiera centrarme en mis estudios musicales en el conservatorio. Empecé en la música estudiando guitarra; primero en el Orfeón La Paz y luego en el conservatorio.

Sin embargo, algo pasó que le perdí el cariño al instrumento, por lo menos para estudiarlo, así que lo dejé. Terminé el bachillerato y lo que antes llamábamos COU. Por lo despistada que soy, no me presenté a la prueba de selectividad. Así que algo tenía que hacer con mi vida y decidí meterme a estudiar formación profesional en imagen y sonido, ya que una de mis grandes pasiones ha sido la fotografía, con tal suerte que, antes de terminar el curso, me llamaron de un estudio fotográfico para empezar a trabajar. Ahí ya contaba con 19 años y tuve ¡mi primer contrato laboral! El primero de muchos, porque me emancipé y no fue fácil mantenerse.

Aquí debo hacer un inciso porque quiero y debo decir que en Canarias no se vive de la música o del arte en general; se sobrevive a duras penas y es necesario buscar otras entradas de dinero para poder tener una estabilidad y seguridad económica. Por eso tuve que emplearme en varias cosas. Después del estudio fotográfico hubo muchos empleos: dependienta de varias tiendas, secretaria en una consulta médica, en una empresa de construcciones, repartidora, encargada de almacén, reponedora de máquinas de vending, socorrista, taxista, conductora de ambulancia… Es decir, hay que buscarse la vida constantemente y no desfallecer si quieres conseguir algo. Repito: no es fácil.

Dicho esto, continúo con la parte guay 😉

Paralelamente a los estudios de bachillerato, empecé a estudiar canto en la academia de Pilar Castro Palazón, en La Laguna. Ella, con su pedagogía, logró hacer que yo cantara (Yujuuuuuu). Y desde ahí, poco a poco fui teniendo mis “solos” en los grupos folclóricos en los que estaba: Asociación Cultural Tajaraste, Escuela de Etnografía y Folklore de Santa Cruz.

Empecé como única solista femenina en el grupo Los Majuelos y ahí sí que es verdad que tuve que “ponerme las pilas” (jejeje). Siempre agradeceré a uno de sus componentes el apoyo. Manolo Gándara confió en mí y me animaba a que siguiera, que probara diferentes maneras de interpretar algo -me decía- hasta que consiguiera hacerlo como más me gustara; que buscara hacer las cosas lo mejor posible, pero para mí; que no pretendiera gustar a todo el mundo, porque eso era (y es) una quimera, pero que siempre me esforzara por quedarme satisfecha conmigo, porque el mejor crítico es uno mismo. Recuerdo que iba a verme las poquitas veces que hice “galitas” por las fiestas de los barrios. Le tengo mucho cariño.

Bueno, pues entre una cosa y otra fui creyendo en mí. Y… ¡¡¡¡me llamaron del Grupo Añoranza!!!!! Fueron unos años muy buenos, de compañerismo y risas -muchas risas-, pero también de aprendizaje y crecimiento personal. 

¿Después? Parranda de Cantadores, Domingo Rguez. “El Colorao”, muchos encuentros de solistas, festivales, espectáculos, viajes… Siempre digo que he podido ver mundo y conocer gente y lugares maravillosos gracias al folklore y a mi voz… ¡Y que siga así!

Hace casi 16 años que me trasladé a vivir a Gran Canaria. Lo he dicho y lo diré: ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. Aquí he podido desarrollar mi carrera artística: he grabado mi primer trabajo discográfico, he presentado cinco espectáculos musicales como solista -dos de ellos siguen girando por las salas y plazas- y he desarrollado mi parte docente, ya que llevo 14 años en Las Escuelas Artísticas Municipales de Santa María de Guía (Gracias a Beatriz Alonso, que también hay que decirlo. Ella me animó a coger el trabajo cuando me lo ofrecieron y me ayudó mucho en mis inicios como profesora de canto). También he presentado un programa de televisión, de la mano de mi querido Alfredo Ayala y con el gran comunicador que es Alexis Hernández: “Parrandiando” ¿se acuerdan? Me he estrenado como actriz en la adaptación de Bodas de Sangre de José Carlos Campos y en Bolerock and Roll, de Mingo Ruano. Por último, he terminado mis estudios, pero en lo que debió ser desde el principio “Interpretación del canto”, en el Conservatorio Superior de Música de Canarias. 

¿Lo que pasará ahora? Dios dirá. Espero poder seguir haciendo lo que me apasiona, que es subirme a los escenarios y dar lo mejor de mí en cada uno de ellos.

Deseo poder transmitir mi pasión y mi saber a mis alumnos y sacar lo mejor de ellos.

Deseo seguir siendo la que soy ahora mismo, con mi alocada forma de afrontar las cosas y mis despistes, que son muchos y cada vez más. Con la sonrisa en la boca (porque es mejor afrontar la vida riendo) y con todos a los que quiero y que me quieren bien a mi alrededor. En especial, mi familia -por supuesto- y mi “lotería”; el hombre que me acompaña desde hace casi 3 años y que se ha convertido en la “casualidad que estaba esperando” Ah! Que no he dicho el nombre (me despisté, jejeje): Benito Díaz González es él. 

¡¡¡TACHÁN!!! jajajajajaja

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