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EL AMOR COMO PÓCIMA MÁGICA DE SUPERACIÓN

Por Zulia García Parra (Arucas)

Para quien no me conoce, soy Zulia García Parra, un pequeño átomo en el cosmos, que vino a parar a la tierra, en concreto a Caracas-Venezuela, por esos malabares del destino, cuando los que decidieron que así fuera, mis padres, me abrieron el paso para darme la oportunidad de arribar a este bello mundo de sensaciones.  Los dos nacidos en estas bellas islas, aunque se conocieron sobre la brisa del Caribe y fueron uno de esos tantos emigrantes canarios, que después de la posguerra, cruzaron el gran océano en busca de mejor vida, pero por diversas circunstancias, se vieron sometidos a una continua situación de alerta, que los mantuvo con un bombardeo de altibajos emocionales. 

Es cierto que tuve que enfrentarme a situaciones algo delicadas, pero, a pesar de ello, mi estancia en mi tierra natal, fue muy nutrida, pues tuve la gran suerte y el privilegio de convivir con la gente más variopinta del planeta y de poder compartir una enriquecedora diversidad cultural. Por eso, me declaro “Ciudadana del Mundo”, de ese mundo universal, con cinco razas diferentes y tan iguales a la vez, que tanto tienen que aportar a la sociedad. 

Debí haber nacido bajo la estrella del amor, porque es para mí, un manual de sabiduría, vivencia, convivencia y supervivencia, pero, sobre todo, la pócima mágica de mi existencia.  Bajo este sello, aprendí a transmutar las vicisitudes y valorar los grandes obsequios que están presentes en esas pequeñas cosas o instantes, que, en ocasiones, desperdiciamos por falta de gratitud. 

Posiblemente, esta visión fue la que me convirtió en la cajita de turrones de todos los que necesitaban la dulzura de una niña ingenua y soñadora para llenar el vacío de muchas personas, incluyendo a mis padres, que vivían sumergidos en el pantano de la nostalgia por la añoranza de la lejanía de sus seres queridos. Por eso, igual estaba pintando al lado de una pintora americana, la señora Mackenzie, que descubrió mi talento artístico y me sentaba a su lado, proporcionándome los lienzos y los tubitos de óleo que ella desechaba; como también hacía pasta fresca con las italianas; pasteles y huevos de pascua con la alemana señora Weber; o escuchaba las historias de Susie la francesa, mientras recortábamos estrellas y lunas estelares. Otras veces, a la espera de que llegara mamá de trabajar, sobre hojitas de papel tamaño postal, escribía poemas cortos y dibujaba flores de colores con mis inseparables creyones y luego las regalaba.

En mi adolescencia regresé a Canarias, cursé mis estudios de bachillerato en el Instituto de Tafira, con la intención de ingresar en la Facultad de Bellas Artes, pero, con apenas quince años, una imprevista adversidad hizo que tuviera que empezar a trabajar. Intentando no perder la motivación y con gran sacrificio, en turno de tarde-noche, logré especializarme en la rama de Comercio Mercantil, Secretariado y Técnico Administrativo, que, pese a que no era mi objetivo, me sirvió para salir adelante.

Cuando cumplí mi mayoría de edad, uní mi vida a un ser extraordinario, mi amigo, amante y compañero de senda, que me ha otorgado el mejor de los regalos: mis tres maravillosos hijos, que, a su vez, nos han premiado con sus estupendas parejas, que son como hijos para nosotros, y bendecido con tres hermosos nietos: Lía, Ian e Iria, uno de cada hijo, a los que adoro profundamente.

Apenas me quedaban minutos en el reloj, pero yo los estiraba para compaginar mis quehaceres y mi familia, con el ferviente deseo de perseguir y conseguir los sueños añorados, porque…

Crear es crecer, crecer es querer, querer es poder y poder es hacer 

Como no podía ser de otra manera, con perseverancia, esfuerzo, dedicación, investigación y, sobre todo, con humildad, ese sueño se hizo realidad. De una manera autodidacta y teniendo muy claro que siempre queda mucho por aprender, me siento realizada en el arte multidisciplinar. Mi hipersensibilidad, me ha abierto la puerta de la contemplación y me ha ofrecido un arcoíris de posibilidades. Permitiéndome, por un lado, ver más allá de mis retinas, y por otro, entrar dentro de mí, para canalizar mi inspiración a través de la expresión creativa.

Me siento premiada, porque he sido invitada por instituciones, entidades y asociaciones, para participar en numerosas muestras, con un largo recorrido de exposiciones individuales y colectivas, por diferentes lares.  Sintiéndome libre, apreciada y respetada, con la gran fortuna de poder interactuar y compartir sin temor todos los conocimientos con grandes artistas.  

Mi camino lo he forjado en la búsqueda de la armonía y la sencillez. 

El camino de arte, igual que el de la vida,

es la obra inacabada, que nunca tiene fin.

Lo sabio del final es el principio, 

cuando crees en lo que haces,

sin dejar de creer en los demás.

Dado mi estilo de vida y mi espíritu de servicio con quienes me rodean y con los más necesitados,  he podido desarrollar otras de mis pasiones, formándome en estudios superiores de: Relajación y Desarrollo Personal,  Naturopatía y Fitoterapia, Nutrición y Herbodietética,  Monitora y Terapeuta en Toxicomanía y Drogodependencia, y Arteterapia.

En el mundo laboral, he desempeñado diversas facetas, pero, la que más me ha marcado, ha sido el extenso período que trabajé en el Excmo. Ayuntamiento de Arucas, en el Departamento de Cultura de la ciudad en la que habito desde hace más de tres décadas y a la que admiro y amo. Allí, realicé labores de Animación Sociocultural, Gestión y Coordinación Cultural, Museo Municipal y Eventos y Proyectos Artísticos. Fue una época hermosa, creativa e intensa, pero, de gran esfuerzo y dedicación. Esa extremada entrega hizo que mi salud al completo se desquebrajara, hasta tal punto que necesité meterme en mi guarida interior para recuperar el eje de mi balanza.

Momentos duros, dolorosos y desconcertantes, que pude superar gracias al apoyo incondicional de mi familia, de mis íntimos amigos, el equipo médico que me trató y algunos duendes de luz que aparecieron por el camino. 

Con fe, confianza y el poder de la creatividad, fui entrenando mi mente, mi cuerpo y mi alma. Me propuse transformar lo negativo en Amor y Arte.  Poco a poco, empecé a rescatar de mis archivos todo lo que había escrito a lo largo del tiempo, a retomar la pintura y a renovar mi ilusión.  Y como si se tratara de un milagro, en un hermoso amanecer, volví a resurgir desde lo más profundo de mi ser, para abrirme paso a un nuevo comienzo.

Y así, entre pinceles, plumas, calderos, flores, meditaciones, ilustraciones, poesía y la alquimia de la cocina, cada día, iba sembrando una semilla de esperanza.   

He tenido la dicha de publicar dos libros, uno de crecimiento personal: “Cuando el Amor está presente, las crisis se convierten en una oportunidad” y un cuento infantil, “Mirla y Mirlo, en la Colina de Corcolina”, ambos ilustrados por mí. A espera de ver la luz en algún momento, quedan unos cuantos proyectos terminados y otros en proceso de elaboración. Tengo el honor de haber sido seleccionada en algunos certámenes literarios y de estar presente en unas cuantas antologías poéticas: Mujeres 88-AOC, La Flor Hérida de Albertine Orleans-AOC, Maternidad, AOC, El Látido del Mundo-Proyecto Didáctico Educátivo- Acción contra el Hambre, Villancicos de Navidad- Excmo. Ayutamiento de Arucas, Otoño e Invierno-Diversidad Literaria, Haikus-Diversidad Literaria, Tránsito-Tertulia Pedro Marcelino Quintana.   

En la actualidad, siempre que el momento me lo permite, sigo colaborando con colectivos literarios y artísticos, pintando la vida de múltiples colores, contando cuentos, escribiendo, disfrutando de la alquimia de la cocina y cuidando de mi valiosa familia, de mis amadísimos nietos, de mi madre, que, con sus 92 años, vive en casa anclada a sus recuerdos del ayer y de esos leales amigos que me arropan con su cariño. 

Soy de la generación de los años sesenta, de la época de los grandes cambios y logros del siglo XX, de esos locos cuerdos soñadores, que imaginábamos un planeta unido por las siglas de la Paz, que dignificábamos el esfuerzo de nuestros ancestros y deseábamos un mundo más justo.  Esa añoranza ha ido cayendo como un castillo de naipes por las malas acciones de algunas mentes descerebradas.

Es cierto que se han conseguido impensables avances para el progreso de esta sociedad y que las mujeres hemos sido una parte fundamental para que así sucediera. Por supuesto, en la mayoría de ocasiones, a la sombra de la invisibilidad.

Me gustaría que algún día no lejano, todos los habitantes de esta gran casa que nos acoge, pudiéramos disfrutar igualitariamente, de la justicia de los Derechos Humanos y del equilibrio de las Leyes Universales de la Naturaleza. 

Como podrán imaginar, esto es solo una porción simplificada del recorrido de mi vida, pero todas estas vivencias, me han dado la posibilidad de crecer íntegramente y experimentar, desde lo cotidiano, una serie de momentos inolvidables de sabores y sinsabores, que me han enseñado mi camino: el Amor. 

Quiero agradecer profundamente, la generosa invitación y oportunidad, que me ha brindado mi querida y admirada, Gema Díaz, una mujer extraordinaria, para dejar plasmado un pedacito de mi esencia, en la Revista Digital, Más Nosotras, de la Mancomunidad del Norte de Gran Canaria. 

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