Lourdes Rodríguez: “Tenemos que volver a darle valor al agricultor que lleva ese producto de primera calidad”

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‘La Molina de José María Gil’ se ha volcado en la labor educativa, porque “la única manera de respetar y volver a lo nuestro, al pasado, debe ser con los niños”

En menos de tres años, la empresaria Lourdes Rodríguez ha pasado de estar trabajando en unos proyectos de ‘cultivos solidarios’ a ponerse al frente, junto a su socia Silvia Gil, de una molina de gofio, que, además, está ubicada en un edificio que forma parte del patrimonio histórico de Lanzarote como Bien de Interés Cultural (BIC). 

Y lo ha hecho desde la convicción de que

“hay volver a los primeros conceptos que teníamos: al Km 0, al producto primario… y a darle valor al agricultor, que no lo tenía, lo perdió”

No obstante, puntualiza: “Le damos valor al 5 estrellas Michelín del hotel y al cocinero, pero no a la persona que lleva ese producto de primera calidad”. 

Además, Lourdes se asombra de cómo le ha condicionado esta responsabilidad, ya que jamás pensó que “iba a aprender todo el tema del oficio, como plantar millo, trigo, cebada… o que iba a mirar al cielo todos los días a ver si llovía”. Por este motivo, también vive todo con mucha ilusión:

“La primera vez que pusimos a funcionar el motor, lloramos de alegría porque no teníamos ni idea”

Desde el principio, tanto Lourdes como Silvia entendieron que debían hacer un proyecto global, que no se quedara en la mera producción tradicional del gofio, sino que también se contara su historia:

“La única manera de respetar y volver a lo nuestro, al pasado, entiendo que debe ser con los escolares, con los niños, que requieren a sus padres no los cereales que vienen de fuera, sino el gofio”. 

Por ello, idearon un personaje, Don Milo, que era “una animación preciosa” que se encargaba de explicar toda la cadena productiva del gofio, desde “cómo se plantaba hasta cómo se recogía, así como jugaba con palabras antiguas para que fueran conociéndolas e interiorizándolas”. 

En este sentido, Lourdes confiesa que le “llena muchísimo” trabajar con los estudiantes, porque “te hacen ver todo desde otro prisma”, así como habla del “equilibrio entre enseñar la parte de trabajo duro: recoger, crear… y saber también qué ayudas pueden tener, cómo tienen que cotizar…”. 

Por último, agradece al Gobierno de Canarias iniciativas como la de “Mujeres de la tierra”, porque “si la profesión es en sí bastante complicada, en una mujer se hace el doble”. 

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