“Soy la mujer que cree en la causalidad porque todo pasa por algo”

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Por Mabel Cabrera (Las Palmas de Gran Canaria)

Mi nombre es Mabel Cabrera, hija de Maribel y de Pepe Luis (como cariñosamente se conoce a mis padres). Mi infancia se desarrolla en el barrio de Guanarteme (al ladito de la Playa de Las Canteras; qué gratos recuerdos). Durante mi niñez fui muy feliz, rodeada de cariño. Mis padres, mis hermanos y yo vivíamos en casa de mi abuela, a la cual recuerdo especialmente (falleció el año pasado a los 101 años de edad), porque era una mujer increíble, mi alma gemela; la quise y la quiero con locura, aunque ya no esté físicamente con nosotros, sé que está aquí conmigo, acompañando mis pasos. Me quiero parecer a ella, aunque sea un atisbo (era y es mi referente).

Mi adolescencia fue un poquito más dura por mis propias elecciones durante esa etapa de mi vida (de las cuales no me arrepiento). Y es que fui mamá a los casi 18 añitos; mi hija se llama Sonia (el mejor regalo de mi vida) y, aunque la maternidad es dura, compensa los malos ratos y las malas noches con una sola sonrisa de tu bebé. Me casé muy jovencita y me dediqué a estudiar (vida dura, compaginar la maternidad con los estudios). Terminé Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, una profesión vocacional donde las haya y con la que me siento muy identificada y feliz. Luego vino mi segundo hijo, Néstor, a los 25 años (un poquito más madura; lo llevé mejor).

Después de esta época, me divorcié de mi marido (el padre de mis hijos) y entonces conocí al hombre de mi vida y me casé con él: José García.

Más adelante y, con la excusa de meter a los niños en un Grupo Scout, me hice y me formé como educadora y monitora scout (gracias a mi queridísimo amigo y mentor Tente). Sin duda, una de las mejores decisiones de mi vida, una gran etapa (qué bien me lo pasé), me encantó… Hablo en pasado porque quedó atrás (aunque “Una Vez Scout, Scout Siempre”) y me produce un poquito de nostalgia, aprendí tanto de los chicxs y de sus padres… Cada actividad, cada reunión, cada minuto invertido me daba la vida. 

A partir de mi vida en los scouts, comenzamos a hacer voluntariado en la “Asociación Sociocultural Bioagaete Cultural Solidario”, de la cual soy la presidenta actualmente, y, aunque no hemos podido desarrollar ningún proyecto, estamos trabajando en pequeños propósitos para mejorar la vida de las personas y el medioambiente, tanto en la isla como en todo el mundo (les invito a visitar la página de la Asociación: www.bioagaeteculturalsolidario.org).

Y por último y por ello no menos importante, tengo otra pasión: mis bichitos (perros). Vivimos con 4 de ellos: Shiva y Quillo (2 podencos jóvenes) y Pisha y Shosho (2 Bulldog Francés viejitos), gracias a Auri Saavedra y a su Asociación Aurican (con la cual también colaboramos), que me han mostrado el mundo del perro y todos sus beneficios. Me he formado y me sigo formando como educadora canina y modificadora de conducta. Es un mundo que he descubierto recientemente (hace unos años) y me apasiona, hasta el punto que me gustaría dedicarme a ello. Son seres espectaculares que nos enseñan a diario una convivencia desinteresada y merecen que se les entienda, se les valore, no se les maltrate y no les abandonen. Espero que salga ya la Ley de Bienestar Animal en Canarias.

Esta soy yo a grandes pinceladas; espero les haya gustado mi pequeña historia.

Persigan sus sueños, porque los sueños se cumplen. 

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