“Acompaño a las personas a convertirse en faros de luz para ellos y sus comunidades”

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Por Eladia Victoria Polanco Vázquez (República Dominicana)

Mi nombre es Eladia Victoria y tengo 49 años. Soy una mujer apasionada, honesta y amorosa.

Soy de una pequeña isla del Caribe llamada República Dominicana, la cual amo, a la que siempre extraño y a la que siempre quiero volver.

Desde antes de nacer tuve que luchar por mi vida; soy la última de 8 hermanos. Cuando mi madre estaba embarazada de mí, el médico le recomendó no tenerme, porque ella tenía un problema de corazón y suponía un riesgo, pero ella luchó por mí y decidió parirme.

Esa decisión la pagó con su vida, pues cuando tenía 8 meses ella murió.

Me cuentan que mi madre, Eladia María Vásquez Peña, era una mujer amorosa y mi padre, Francisco Polanco Martínez, era de pocas palabras, pero honesto y trabajador. Como podrán imaginarse, para mi padre fue muy difícil quedarse con 8 niños él solo, por lo que a mis hermanos y a mí nos separaron.

Con tan solo 9 meses, me llevaron a vivir a casa de mi abuela y mi hermana Susana. Dos mujeres que son dos pilares en mi vida. Perdí una madre, pero el universo me regaló dos. Mi abuela Francisca, mi heroína, esa mujer que simboliza la fuerza, la voluntad, el amor incondicional. Te amo y te amaré toda mi vida. Gracias abuela por ser mi fuerza.

Mi infancia fue muy feliz, rodeada de mucho amor y mucho cariño de todos mis hermanos y toda mi familia.

Estudié en un colegio de ambiente familiar: el Colegio La Esperanza, el cual yo consideraba mi hogar porque era en él donde yo podía ver a todos mis hermanos, donde nos reuníamos todos los días. Allí estudié hasta tercero de Bachiller.

Con 19 años, por amor, vine a vivir a España. Enamorada, dejando atrás lo conocido, mi familia, mis hermanos y mi hogar. Me fui con una maleta llena de ilusiones, de sueños, todo era nuevo. Tengo que reconocer que tuve que crecer rápido, porque entendía que eso era lo que se esperaba de mí.

Y la vida siguió su ritmo natural y, en un abrir y cerrar de ojos, con 26 años, ya tenía a mis 3 hijos: Javier, Jorge y Miguel, mis mayores maestros y, sin duda, lo mejor de mi vida, mi alegría. 

Llegué a Gran Canaria en el año 96. Es mi segunda tierra, la siento parte de mí, a la que le debo tanto y la que amo como mi segundo hogar.

En el año 99 tenía una vida plena, con mis hijos y con mi marido, pero no me sentía bien, sentía un vacío enorme en mi corazón, un vacío que no sabía de dónde venía, el cuál no sabía cómo llenar. Y un día una amiga me recomendó hacerme una sesión de Reiki.

Yo no tenía ni idea de lo que era eso, pero cuando llegué al herbolario de mi amiga Elvira, en la calle Pedro Infinito, tan bonito, tan coqueto, no dudé en probarlo y fue como dejar de correr por una carretera con curvas y empezar a caminar por una carretera recta, que me llevó directamente a mi crecimiento personal. Este fue el principio de mi camino interior a reconocerme…

Luego llegó a mi vida Lidia Monzón y, con ella, Milagro Torres, dos mujeres poderosas. Junto con ellas, haciendo todos los talleres que me recomendaron. Hice 5 o 6 talleres de Perdón, me inicié en Reiki, también hice nivel 1 y nivel 2 de Prosperidad, me hice una Sanación Reconectiva

y con Lidia Monzón hice talleres de éxito. Empecé a comprender y a cambiar lo que no me gustaba en mí, y como en todo proceso, hay dolor; sin embargo, sí o sí tienes que dejar lo que ya no te suma.

Aprendí que todo lo que pasa en mi vida es 100 x 100 mi responsabilidad y que aprender desde el amor es más poderoso que aprender desde el dolor.

Si sanas tu pasado, disfrutas tu presente y sales a buscar tu futuro con alegría. Y en ese camino de vida me convertí en terapeuta.

En el año 2015 se acabó la historia de amor y, después de 28 años, salí con lo puesto a nivel material; sin embargo, a nivel de conocimiento y aprendizaje, salí preparada para vivir esta y 5 vidas más.

Volví a mi tierra, a mi matriz, mi Santiago querido y no puedo dejar pasar la oportunidad para darle gracias a Dios por la familia que tengo. Tengo los mejores hermanos del mundo, me apoyaron y me hicieron sentir en casa de nuevo.

Allí terminé mis estudios de bachillerato e hice un curso de “Transformación, crecimiento personal y liderazgo” en el centro AcreSer. Este ha sido el escalón final de una etapa de aprendizaje que ha servido para reconocer en mí el control de mis metas y establecer firmemente el mapa conceptual de mi vida personal y profesional.

Hoy soy mejor madre, mujer, terapeuta holística, maestra de Reiki, Co -creadora de mi vida y estudiante de Speaker de Impacto. Desarrollo mis terapias entre España, EEUU y República Dominicana, acompañando a las personas a convertirse en faros de luz para ellos y sus comunidades.

¡Hoy vivo mi vida con certeza y vibrando alto!

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