“La Jaira de Ana” busca dar valor al sector primario

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Por Anabel Calderín Castro (Agüimes)

Soy Anabel, tengo 28 años, mi profesión es el Trabajo Social, por lo que no soy relevo generacional directo. Antes de explicar mi trayectoria personal-profesional, quiero especificar que mi proyecto está en un entorno rural, que me considero una persona emprendedora, ganadera, con visiones sociales y eso lo he transformado en lo que llamo La Jaira de Ana: un espacio agropecuario que ofrece experiencias con consciencia, es decir, que busca dar valor al sector primario, tanto ganadero como agrícola, a través de experiencias participativas y dinámicas. 

Terminé mi carrera con 20 años, en el 2014. Nada más finalizar mis estudios, comencé a trabajar en una ONG mientras seguía formándome con un máster de Intervención Social. ¡¡¡Me encantaba mi trabajo y me encanta!!!  Me fascinan las personas y relacionarme con ellas, aportar las herramientas necesarias para que puedan seguir sus caminos con una calidad de vida diferente, pero en positivo. 

Por ello, nunca pensé en dedicarme al sector primario, porque para mí era un mundo desconocido del que me trasladaban cosas negativas y de sacrificio, además de muy masculino.  Pero la vida te guía o te obliga a seguir por donde debes y te lo puede decir con educación o con impacto. En mi caso fue lo segundo. 

Antes de ello, quiero dar la importancia que merece a mi familia: mi madre, Beni; mi padre, Diego; y mi hermano, Antonio. Sin este equipo, nada hubiese sido posible. Ni nada hubiese significado lo mismo. 

Los inicios de este proyecto han sido duros, pero el motivo de todo fue la intolerancia a la proteína de la lecha de la vaca que tenía mi hermano desde pequeño. Mi padre sí viene de familia de pastores y, tras la recomendación de un especialista en pediatría para que le cambiase la leche por la de cabra, mis padres deciden poner cabras en nuestra finca. 

A raíz de ahí, por un lado, mi madre comienza a realizar cursos de quesos, a interesarse por el mundo caprino y es cuando emprende e inicia los trámites necesarios para la creación de una ganadería y trasladar al mundo los beneficios y la calidad de la leche de la cabra, algo que para mi hermano supuso salud. Sin embargo, no fue nada fácil, requería de mucha inversión sumado a lo tedioso del “papeleo”. Por otro lado, mi padre, se centró en las estructuras, en la construcción de la ganadería.  Han sido 10 años de continua lucha económica, burocrática, emocional e incluso psicológica para sacar este proyecto adelante, pero yo no era consciente de ello hasta que, en el año 2017, después de un accidente de tráfico, la vida me puso delante aquello que tenía que coger, y así fue, de aquello que habíamos hablado anteriormente, del impacto. 

A raíz de ahí, comencé a descubrir qué es el sector primario: sus productos, sus servicios, pero lo más importante, las personas que hay detrás de cada resultado final. Comencé a formarme en diferentes espacios, a observar, a relacionarme con el sector, y de ahí comprendí que, La Jaira de Ana, es y será el espacio de transformación que necesito para desarrollar muchos factores en los que creo y quiero reflejar a través de diversos servicios y productos. 

Debo decir que no es fácil emprender, comenzar de nuevo, se quedan muchos recuerdos, personas, cambian estructuras, tienes que sostenerte para sostener, buscar otras fuentes de ingresos para poder emprender y seguir con eso en lo que crees.  Sin embargo, la balanza se desnivela a lo que sí importa: descubrí nuevos horizontes, personas con ganas de potenciar sus productos, sus esfuerzos; descubrí nuevas posibilidades de crear espacios en positivo, flexibles, en femenino, sostenibles y con paz. Todo eso ha supuesto que tenga que apoyarme en buenas personas, en mi familia, en mis amistades, aquellas personas que sumen, eso es lo que importa, pero también en crear un personal que sea humilde, que quiera formar parte de este mundo y que diga sí al mundo primario, que crea en la posibilidad de integración y de que existe un mundo rural divertido, dinámico, femenino y sostenible. 

La Jaira de Ana se cuece lentamente con unos objetivos muy claros: dar valor al sector primario y al humano basado en prácticas sostenibles y conscientes, pero lo que más admiro y tengo claro es que es mi proyecto de vida y esa base me la ha dado mi familia, la base que todo ser humano necesita. ¡¡¡GRACIAS Mamá, Papá, Hermano!!! 

Gracias también a todo mi equipo FEMENINO, mis amigas, ¡¡¡mis MUJERES con mayúscula!!! 

¡Y a todas las personas que han sumado, que suman, y que han dejado en La Jaira de Ana parte de su ser! 

Ya para finalizar, me gustaría animar a todas las mujeres que tengan proyectos, visiones o expectativas que apuesten por ellas, que lo hagan unidas y con la mayor de las fuerzas, el camino no es fácil, pero la recompensa lo gana todo. 

¡Agradecimientos infinitos!

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