Yurena Santana del Rosario: “Los árbitros somos parte del juego; no vamos a favor o en contra de nadie”

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Tras una brillante trayectoria como jugadora en categorías base, en las que formaba parte del laureado Sandra Gran Canaria (ahora SPAR), y tras haber ejercido como entrenadora en este y otros clubes de la isla, las responsabilidades laborales la forzaron a probar suerte en el arbitraje como única opción posible para seguir disfrutando de su pasión: el baloncesto. 

Y no le ha ido nada mal a esta galdense de 38 años desde que, en 2013, a raíz del curso de captación del comité de árbitros grancanario y con “mucho trabajo, ganas e ilusión”, cambiara de rol para lucir la camiseta que implica la imparcialidad en la cancha,

alcanzando la cima, la temporada pasada, al ascender a Primera División Masculina,

así como siendo convocada para pitar sendas finales de Campeonatos de Canarias y partidos de la tradicional Summer League y del torneo internacional Global Jam, que reúne a los jugadores sub19 más talentosos del mundo. 

En cualquier caso, y a pesar de invertir en el deporte de la canasta muchísimo tiempo y esfuerzo desde que era una niña, no lo siente como un sacrificio, ya que “gran parte de mi vida, como mis amigos, tienen que ver con él; además, me ayuda a desconectar de todo y a la vez me aporta mucho en mi día a día”. “Lo he echado de menos estos últimos meses”, matiza. 

Por otro lado, subraya que el hecho de ser mujer no la ha amedrentado a la hora de dirigir encuentros masculinos:

“Me he visto arbitrando a jugadores de dos metros o más y tener que mirar hacia arriba o que casi me pisen cuando hacen un mate”, al tiempo que añade:

“Aún estamos muy lejos de la igualdad, pero parece que vamos por buen camino con las dos chicas que ahora mismo están en la Liga ACB”. 

Como anécdota, recuerda haber expulsado a un jugador “por acordarse de mi madre” y que, en la actualidad, no solo sea uno de sus amigos “más queridos”, sino también compañero del comité de árbitros; al igual que Madai, al que considera un gran apoyo “porque siempre estaba para bajarme de la nube cuando me lo creía un poco, al igual que para recordarme que esto se trabaja día a día, que nadie regala nada”. 

Del futuro, Yurena espera “poder hacer mi trabajo lo mejor posible y pasar desapercibida”, así como desea que la gente tome consciencia de que “los árbitros somos parte del juego; no vamos a favor o en contra de nadie, que nos gusta esto como a ellos y que trabajamos lo mismo o más que los equipos para lograr dar el máximo en cada partido”. 

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