miércoles, noviembre 25, 2020

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“TRABAJO SIN TRABAJO; SE SIENTE ASÍ CUANDO HACES LO QUE TE GUSTA… NO DIGAS ‘NO’ POR MIEDO”

Por María del Pino Ortega Cárdenes (Moya)

Mi sueño no era el de hacer radio. La vida, que es muy sabia, me puso en el camino para encontrarla.

Llegó retándome, me abrió su puerta y le dije que “No”. Transcurridos dos días de reflexión, tomé conciencia de que ese “No” había sido por miedo. Cuando traspasé el umbral todo empezó a moverse, a fluir. El tiempo marcó su pauta y, altruistamente, colaboré en diferentes emisoras. Tras un lustro, un 11 de diciembre de 1998, estaba sentada ante los micrófonos de Radio Moya.

La Radio es una maestra, va de la mano con mi historia interior. Para mí no es una profesión, aunque me dedique a ello, porque me dio la oportunidad de cambiar mi vida. Nació un nuevo yo, me transformé cual crisálida, tenía delante otro paisaje. Un mundo de ondas me invitó a entrar y sigo en él.

Las Ondas hertzianas son un grupo de ondas especiales que tienen identidad propia, caminando en el universo, hacen posible la magia de la radio. Eso me gusta pensar, porque su esencia es tal, que hasta día de hoy perdura como un medio importante de comunicación, del que muchas personas se enamoran y la sienten como familia.

Recién nacía Radio Moya, se percibía como poco a poco iba entrando en los hogares, en los coches…. Despacito y rápido después, fue construyendo lazos de unión entre nosotros y la audiencia. Las voces se identificaban entre los propios oyentes a los que les gustaba participar y que, a posteriori, se trasladaba al directo de la vida, cuando se escuchaban en la tienda de aceite y vinagre. Caprichosamente la señal llega hasta Tenerife, esto posibilita que surjan grandes amistades entre islas. Los oyentes dan el salto de conocerse en persona, tanto “cruzando el charco” como quedando una tarde para merendar en el pueblo.

Ver como la vida de algunas mujeres se enriquecía porque también les picaba el gusanillo de la radio y aportaban, por ejemplo, sus poesías. En su momento se llegó hasta publicar un libro de poesía sonora.

El día que te das cuenta, que la audiencia echa de menos, que el 107.1 FM no emite, que no está en “el aire” te percatas de que la familia de la radio municipal está latiendo. Es muy especial saber que estamos aunque no nos veamos ¡Se enciende la alegría!

¡Y Podemos vernos! Radio Moya siempre está dispuesta a escuchar los proyectos que quieran compartir. Cruzamos fronteras y esta familia crece.

Como dije en un principio la Radio me eligió, podía haberla elegido yo o elegir otra cosa diferente. La lección aprendida ha sido tomar conciencia de que por miedo no podemos dejar de entrar ante la puerta que se nos abre o que queremos abrir, que dentro de nosotras hay tesoros por descubrir si nos damos la oportunidad de confiar en nosotras mismas.

Doy las Gracias a la Vida, a la Radio, a mí misma. No sabía que tenía dentro el tesoro de la comunicación.

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