“ES IMPORTANTE APRENDER A ACEPTAR QUE NUESTRAS CREENCIAS A VECES NO SON TAN CIERTAS COMO PENSAMOS”

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Por Ana Elena Ponce (Moya)

Hoy estoy aquí, con papel y lápiz (aunque soy consciente de que en su “ahora” me está leyendo en formato digital), con la intención de tratar de dejar una pequeña huella de humildad en este especial proyecto llamado “Más Nosotras”.

Profesionalmente, soy residente de primer año de la especialidad “Medicina Familiar y Comunitaria”. Esto quiere decir que, tras haber terminado el Grado en Medicina, estoy en mi primer año de formación para ser especialista. Un primer año particular, con un comienzo atípico en este año 2020, donde nuestros ojos se han vuelto protagonistas y con ellos estamos aprendiendo a escucharnos y comprendernos.

En este tiempo, he percibido, aún más, la importancia de la presencia, la escucha, el acompañamiento… Nuestra comprensión y atención individualizada se vuelven fundamentales en un momento de crisis como el que estamos viviendo. Aquí, una vez más, en este día a día donde las personas expresan su vulnerabilidad, recibo una nueva cura de humildad deshaciendo mis “certezas”, intentando construir unas nuevas cada vez más abiertas, más flexibles.

Personalmente, considero que para poder crecer y mejorar nuestra situación con el mundo es importante aprender a aceptar que nuestras creencias a veces no son tan ciertas como pensamos. Esta es una reflexión que lleva acompañándome un tiempo en mi vida y me gustaría aprovechar la oportunidad que me se me ha dado de escribir un pedacito de mí aquí para dejarla plasmada.

Al recibir esta invitación me planteo:

¿Soy feminista?

¿Me gustaría que camináramos hacia la igualdad de TODAS las personas? Por supuesto. Me encantaría aportar lo que pueda estar en mi mano ahora mismo para ello, a lo que me pregunto:

¿cómo?

Para mí, la manera más acertada de seguir este camino por la igualdad ha sido reconocer, reconocerme, sobre todo reconocerme primero que soy machista. Desde ahí, teniendo en cuenta esta “certeza”, he intentado descubrir cuáles eran (y son) mis aportaciones al heteropatriarcado reinante en esta, nuestra sociedad, analizarlas y tratar de modificarlas por otras que aporten, en mi existir, igualdad para todos, para nosotros que nos miramos diariamente a los ojos y convivimos juntos en este loco mundo.

Quizás algún día nos miremos a los ojos, quizás incluso volvamos a compartir miradas y sonrisas en nuestra escucha. Hasta entonces, desde aquí, mi humilde toalla, le invito a probar qué se siente derruyendo alguna de sus “grandes verdades”.

Muchas gracias por dedicarnos, a “Más Nosotras” y a mí, este momento de lectura. Un placer,

Atte. Ana Elena.

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