Fina Suárez: “El COVID nos ha demostrado que también en el mundo rural hay que impulsar las TICs”

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Siempre ha residido en el municipio de Tejeda, lo que no le ha impedido lograr estudios universitarios, ser cronista oficial, presidir una asociación y emprender con éxito en el sector alojativo

La empresaria Fina Suárez ha conseguido romper todos los moldes y estereotipos de la mujer rural, aunque, como ella misma reconoce, en su familia se lo pusieron fácil desde un principio: “He vivido en un ambiente en donde mi padre me inculcaba que no tenía que depender de nadie y se preocupaba de que yo tuviera mi propio dinero; mi padre siempre me valoró”. 

Esta declaración de intenciones, impropia de la época y de un entorno humilde, fue clave para que esta tejedense se forjara una mentalidad emprendedora y resiliente: “Me he equivocado un montón de veces, pero que algo nos salga mal, no tiene que ser un fracaso, sino una enseñanza para seguir hacia delante”. 

De su madre, interiorizó su excelente actitud, pues “era muy aplicada; aprendió a leer y escribir en la escuela en solo seis meses, y aprovechaba la media hora del recreo para aprender a coser”. Además, es la mayor de tres hermanos; tiene una “que no camina, que va en silla de ruedas”, y un hermano que, al igual que su padre, siempre la animó en todos sus proyectos: “Lo que tú hagas, está bien”, le dijo ante su mayor aventura empresarial hasta el momento. 

UN PROYECTO HECHO REALIDAD

Como buena visionaria y con algo de experiencia en el sector turístico al hacer sus pinitos con unos apartamentos, siempre supo que en su municipio hacía falta un lugar para poder hospedarse con todas las comodidades, además de aprovechar la ventaja competitiva de estar ubicado en un “sitio único, que se vende solo por su valor natural de primer orden”.

De esta forma, llevó a cabo la operación de compra y rehabilitación de una antigua fonda del siglo XIX, que llevaba “más de 50 años cerrada”, a pesar de hacerlo en plena crisis económica, entre el 2007 y 2008. 

Tras una importante inversión inicial, más dos préstamos que necesitó solicitar y el resto de pluses incorporados con el tiempo, logró levantar y explotar el hotel rural ‘Fonda de la Tea’, que en 2019 recibió el premio al Mejor Hotel de Montaña del país por ‘Best Hotel Awards’ y, en 2020, el otorgado por el famoso portal Tripadvisor: “Travellers´ choice”. 

Sin embargo, lo que más le reconfortó fue el resto de negocios que cobraron vida a su alrededor: “Se abrieron varios restaurantes y se ha generado una sinergia económica que es importante, porque entiendo que son oportunidades para que las mujeres rurales se desarrollen y para el pueblo también, porque con ello vive y no muere, porque durante el día es de una forma y por la noche de otra”. 

ABANDERADA DEL MUNDO RURAL

Como mujer todoterreno, no solo se encarga de sus quehaceres profesionales, sino también de presidir la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (AIDER): “No sé el motivo por el que me eligen, será por mi ímpetu y porque llevo en la sangre el tema del comercio”, afirma, al tiempo que especifica que le gusta ver “a gente como yo, que ha podido salir adelante, que han podido optar a comprarse algo o que tienen una ilusión, que se han formado…”. 

Asimismo, admite que “la vida en el mundo rural no es fácil; las mujeres que se dedican a él, lo hacen con satisfacción, porque les gusta, lo llevan dentro, lo han heredado…”. Y para muestra, su compromiso: “Yo soy feliz, le quito muchas horas a la noche y me acuesto insatisfecha, porque pienso que no he hecho lo suficiente, que puedo hacer más”. 

Sobre el porvenir de la mujer rural, espera que “cambien muchas cosas, porque, aunque se ha avanzado, queda aún mucho por hacer; todavía las mujeres en el medio rural siguen siendo las cuidadoras de las familias, por ejemplo, y hay que ir quitándoles poco a poco ese peso, pero también que ellas sepan quitárselo, porque a veces hemos heredado ese rol”. “Somos responsables y ya sabemos cómo tenemos que ir educando a los hijos para que obtengan esa oportunidad de igualdad, porque, además, tienen todo el derecho del mundo a tenerla”, asevera. 

LO POSITIVO DEL COVID

La crisis sanitaria ha dejado grandes enseñanzas, cuenta Fina, como por ejemplo que “nos ha demostrado que también en el mundo rural hay que impulsar las TICs”: “Las empresas que hay en Tejeda se vieron de la noche a la mañana obligadas a tener que cerrar y empezar a vender de forma telemática, que al final eran tres personas con un teléfono, apuntando en una libreta los pedidos. Empezaron de cero a hacerlo así y ahí pudieron ver cómo afrontar las necesidades”. 

También menciona a las queserías, que pasaron “de llevar la contabilidad con una libreta a contar con un pequeño programa, que ya es un avance, porque les ayuda a controlar su estocaje, a hacer la trazabilidad… y como eso, muchas otras cosas”. No obstante, especifica que, según un estudio realizado por ellos, han contabilizado “ochenta y ocho queserías dadas de alta, aunque son unas sesenta y pico las que están activas y, salvo en uno o dos casos, la gran mayoría son negocios de relevo generacional”. 

Por último, asegura que “el COVID le está dando la oportunidad al medio rural”, pues ha aumentado su demanda e, incluso, “hay casos de personas que se han ido y han regresado”, lo que la llena de felicidad, porque le gustaría que Tejeda “fuera un lugar al que siga viniendo gente y que se mantenga vivo”.  Por ello, se compromete a seguir trabajando “para que sitios como este no desaparezcan y que las mujeres nos vayamos dando cuenta de la valía que tenemos”. 

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